lunes, 8 de febrero de 2016

La polémica de los titiriteros, otra forma de utilizar a ETA como arma política

Días Contados es una película española dirigida por Imanol Uribe y estrenada en 1994. Basada en una novela de Juan Madrid, fue el gran éxito del cine patrio de aquel año. Cosechó un gran éxito de crítica, ganó la Concha de Oro del Festival de cine de san Sebastián y 8 premios Goya. Su argumento giraba en torno a un etarra interpretado por Carmelo Gómez que, desplazado a Madrid con intención de perpetrar un atentado, se enamora de una yonqui encarnada por Ruth Gabriel.

Hasta aquí nada que destacar. Un argumento de ficción como otros miles que hay en cine, teatro, TV o literatura. Basado en una realidad, pero ficción a fin de cuentas.

Pues hete aquí que, de ser estrenada hoy, estaríamos ante un atrevimiento que podría dar con los huesos en la cárcel de novelista, director, productor, actores, guionista, distribuidor, exhibidor y cualquier profesional del mundo del cine que se hubiera prestado a colaborar con el rodaje. Todo por una presunta apología del terrorismo que, a día de hoy, tiene cabida en nuestro código penal gracias a los esfuerzos del partido que nos gobierna.

Unos comediantes se encuentran en dicha tesitura, es decir en prisión, por sacar en una obra de títeres una pancarta, enmarcada en el contexto de dicha obra, donde se podía leer "Gora Alka-ETA" (en un principio se dijo que ponía "Gora ETA", para que se den cuenta de la distorsión habida desde un principio). El juez, en el colmo de la esquizofrenia, estima que no solo se glorifica el nombre de ETA sino que el juego de palabras enaltecedor incluye a Al Qaeda. Todo en uno, solo falta el GRAPO.

La obra podría ser considerada osada, de dudoso gusto o directamente anti-sistema. Puede ser incluso estúpida, pero la estupidez no es motivo para ser enchironado. Desde luego, si defender el sistema supone alinearse con un estado que encarcela por estos motivos, muchos nos vamos a declarar anti-sistema de sopetón. La modificación del código penal para ampliar los casos susceptibles de ser considerados "terrorismo", enmarcada en la llamada "ley mordaza", nos da el primero de sus frutos, y el primer motivo tangible por el que es urgente derogar dicha ley.

El conservadurismo español nunca ha dudado en aprovechar el filón de ETA para hacer política y fulminar al adversario. Eso no es una sorpresa y a nadie medianamente enterado de cómo funciona la política en esta país debe sorprenderle. Es su munición y se la follan cuando y como quieren. Son los del psoe quienes levantan todas las alarmas. Tan enfrascados están en la posible investidura de Pedro Sánchez que no quieren dar el mínimo traspiés que provoque un descarrilamiento. Cuando deberían dar un paso al frente en defensa de la libre expresión y exigiendo el fin del atropello contra los titiriteros saltan con que hay que respetar la ley. Sí, esa misma ley que pretenden derogar. ¿Puede alguien fiarse lo más mínimo de esta gente?

Y qué decir de la nueva derecha, ese moderno liberalismo social que pretende liderar Albert Rivera. El pobre tiene tal ansia de formar parte del establishment nacional, su vocación sistémica es tan profunda y arraigada que a poco que tiene oportunidad lo demuestra. El que va de liberal pero que no es más que un nacionalista tan dado a emplear el terrorismo como arma política como sus hermanos mayores del pp. ¿Libertad de expresión o creativa, aunque sea molesta? Por favor, es un liberal español, es decir, no un es liberal sino un nacionalista. Los titiriteros a la cárcel pero él anima a pactar con los corruptos del Partido Popular. Definitivamente, quien se deje engañar por sus trajes a medida y su retórica hueca es porque desea ser engañado. Sí, todavía los hay ávidos de engañifas en este castigado país.

Hasta donde yo se, los titiriteros advirtieron a los padres presentes del contenido de la obra a representar, y en su página web no se encuentra en modo alguno en la categoría de infantil. Igual que hay dibujos animados para adultos puede haber títeres para adultos, a pesar de la cuadriculez de muchas mentes. Que un juez se haya tomado en serio el histerismo de unos padres desnortados ya entra en lo puramente caricaturesco. Si hasta esa misma obra fue representada en Granada, ciudad natal del grupo de comediantes y feudo del pp, sin mayores consecuencias.

Los responsables del Ayuntamiento deberían haber informado mejor de lo que la compañía Títeres Desde Abajo iba a representar, de acuerdo. Pero, ah, es que esa es la cuestión: Manuela Carmena, el gran objeto del odio del facherío español desde que impidió que Esperanza Aguirre accediera a la alcaldía que el altísimo le tenía reservada. Su solo nombre explica toda esta triste polémica. Carmena la apologeta del terrorismo que acoge a extremistas, ese es el titular buscado y perseguido. Esa es la intención y el objetivo: hacer el trabajo subterraneo de la oposición pepera en Madrid, quizá el partido político español con un mayor aparato de propaganda. Goebbles estará sonriendo de gusto en su tumba al ver como su legado sigue vivo y vigente.

No obstante, que nadie dude que esto se va a quedar en nada, porque nada es, a pesar del ruido. ¿Se imaginan la catarata de prohibiciones que veríamos en nuestras salas de cine? Es tan ridículo que asusta saber lo cerca que está de convertirse en realidad. Quedará como otra pataleta más de un facherío que cada día añora más la munición que ETA le proporcionaba para presentarse como garantes del orden y la paz en una España unida y sin fisuras. Y como una descarada apuesta por una seguridad ficticia a cambio de ceder parcelas de libertad. Hoy, Carmelo Gómez entraría en prisión por interpretar al etarra en "Días Contados". Está ocurriendo, no lo duden. Y, en cuanto se salga del cada vez más acotado redil, irán directos a por usted. No digan que no les avisé.

lunes, 1 de febrero de 2016

Sobre Europa y los derechos de los refugiados

En el Mar Egeo están muriendo personas que huyen de la guerra. Familias con niños tratan de llegar a la costa griega desde Turquía y demasiados terminan ahogados, niños, mujeres, hombres. Es un goteo incesante que parece hacerse llevadero hasta que vemos las imágenes de sus cadáveres sobre las playas griegas y turcas. Verlos es ponernos frente al horror de la desesperación, de la muerte de inocentes que solo buscan escapar de la barbarie.

Los refugiados sirios, afganos e iraquíes miran a Europa como la solución última a la hecatombre en que la guerra ha convertido sus vidas. No puedo culparles por su desconocimiento de la situación que se vive en el Occidente europeo. Aquí no se les quiere, pese a las pancartas bienintencionadas o los llamamientos a la concordia. Nadie quiere, en ningún país, hacerse cargo de un número significativo de refugiados. Y la manera más eficaz y menos comprometida que los gobiernos europeos han hallado de evitar la acogida de refugiados es no hacer nada por ellos. Dejar que, poco a poco, el mar se los vaya tragando, o que el invierno de los racistas países del Este los derrote y los acabe diezmando dramáticamente.

La indigencia moral de Europa

Vivir en Europa es un bochorno diario hoy en día. Sus gobiernos saben que los refugiados mueren a diario, pero, inventándose peregrinas excusas ligadas al terrorismo, no dan los pasos que serían necesarios para aliviar la tragedia. Les basta con apartar la vista cada vez que les muestren la fotografía de un niño ahogado en una playa, o aterido de frío mientras cruza una carretera nevada. La humanidad y el humanismo europeo han muerto aplastados bajo el miedo xenófobo a lo distinto. Donde yo veo familias al borde de la catástrofe humana ellos solo ven musulmanes susceptibles de desestabilizar sociedades. Donde yo veo niños implorando ayuda ellos solo ven consumidores de valiosos recursos.

Una Europa arrasada se vio beneficiada del plan Marshall tras la II Guerra Mundial, pero nadie parece recordar el estado de necesidad que entonces sufrió el viejo continente. En España sufrimos el exilio también debido a la guerra, y muchos exiliados disfrutaron de la generosidad de que les brindaron otros países. No parece que estemos dispuestos a tratar a otros de esa forma, nuestra clase política lleva demasiado tiempo robando como para destinar recursos a unos pobres diablos que, además, provienen de una cultura potencialmente conflictiva.

Especial vergüenza me produce también lo de Europa del Este, hasta hace bien poco exportadora de inmigración con destino a Occidente. Deberíamos haber dispensado a inmigrantes húngaros o polacos el mismo trato que ahora ellos dan a los refugiados de medio Oriente. Esto es algo que no se va a olvidar. La historia es una ruleta que da vueltas y las situaciones pueden repetirse antes de que uno lo sospeche. Me temo, y espero equivocarme, que habrá quien lo compruebe a la vuelta de unos años.

El humanismo laico como protagonista

¿Por qué Europa reniega de la responsabilidad que, como territorio donde reinan (presuntamente) el estado de derecho y la defensa de los derechos humanos, tiene frente a una desgracia de semejante magnitud? Lo dije antes: por miedo. Miedo a una desmesurada penetración de una cultura no ya distinta, sino rival. Porque así es como se la percibe, como la competencia del cristianismo cultural que predomina en la práctica totalidad del continente europeo. También lo dije antes: no vemos personas, ni familias, ni niños. Vemos una amenaza, eventuales enemigos con los que, antes o después, tendremos que rivalizar.

No es lo que queremos. Se tolera la emigración actual porque se mueve en unas cifras manejables y ha venido poco a poco. Lo de ahora es abrir las puertas de par en par a ¿unos pocos cientos? Demasiado explícito, es como dejar entrar al caballo de Troya a sabiendas. Esa es la percepción, y mucha culpa de ella la tienen unos estados incapaces de hacer cumplir sus propias leyes ni de construir una identidad común sobre unos pilares morales en los que todos nos podamos ver representados.

Si Europa estuviera sustentada en unos principios humanistas laicos sólidos, basados en el respeto inequívoco a los Derechos Humanos y con el ser humano como centro neurálgico, no estaríamos ante este debate. No me estaría preguntando por qué parece tan difícil compatibilizar unas cuotas esenciales de humanidad con la firmeza en la aplicación de determinados principios y reglas. ¿Por qué es impensable que un Estado le diga a un inmigrante musulmán que tiene la puerta abierta para venir pero que debe reducir su religión al ámbito privado? Muy sencillo: porque sería decirle lo contrario de lo que ese inmigrante luego verá que que ocurre a su alrededor. Si queremos que acaten una reglas primero las debe acatar quien que las impone. Siendo hipócritas solo logramos recelo, desconfianza y obstinación.

Derechos pero también obligaciones

Parecen discursos antagónicos pero no lo son. Se puede tener un comportamiento digno de humanos solidarios con el prójimo y, a la vez, exigir el cumplimiento de unas normas de convivencia básicas en caso de producirse una acogida. Y cuando digo exigir me refiero a no dejar lugar a la alternativa. Lo más parecido a lo que tengo en mente es el modelo republicano laico francés, que configura un marco de convivencia más o menos inequívoco. Es perfectamente compatible la tolerancia y el respeto hacia el distinto con la exigencia de respeto al marco común del lugar de acogida. Pero debe existir una firmeza de convicciones, y saber transmitir que estas no son negociables.

Ante lo que está pasando con el drama de los refugiados, tengo claras mis prioridades: las personas inocentes que huyen de la guerra. Lo cual no es óbice para que desatienda los lógicos desencuentros que entraña todo choque de culturas. Déjenlos pasar, envíen aviones, barcos, lo que haga falta para paliar tan lacerante debacle humana. Acojámoslos, pero antes de que pongan un pie dentro de nuestras fronteras dejémosles bien claro a donde vienen, cuáles son sus derechos pero también cuáles sus obligaciones. La puerta siempre estará abierta para quien no acepte el trato. O para quien lo rompa. Nadie habla de una oferta incondicional y cada acto impropio tendría sus consecuencias. ¿Es un planteamiento tan difícil de llevar a la práctica?

martes, 15 de diciembre de 2015

Olé los huevos de Pedro Sánchez por llamar indecente a Rajoy

Creo que por mis intervenciones en Twitter nadie puede considerarme un fanboy de Pedro Sánchez. Más bien al contrario, me he comportado como un sistemático detractor y como alguien que ha demostrado una falta absoluta de fe en el futuro político del candidato socialista. El debate de ayer con Mariano Rajoy en televisión no ha cambiado mi parecer sobre él pero sí tengo que admitir que hizo algo que, me parece, merece un absoluto reconocimiento.

El susodicho debate me resultó anodino, aburrido y estomagante hasta un punto en que sobrepasó esa linea invisible que convierte a las cutres y patéticas producciones de serie B en descacharrantes divertimentos de puro malas que son. El cara a cara Sánchez-Rajoy pudo ser la versión político-cañí de Sharknado, solo que en lugar de tiburones lo que llovió del cielo fueron improperios, reproches y culpas por doquier.

Pero hubo un momento solemne, solo uno, aunque luego tuvo varias réplicas, en que Pedro Sánchez decidió atarse los machos y convertirse de verdad en la voz de todo un pueblo y representante de un sentir al que nadie parecía atreverse a dar salida, y fue cuando llamó indecente a Rajoy.

Fíjense que parece un calificativo casi dulce a tenor de lo que podemos escuchar en cualquier teleserie de factura nacional en lo tocante a insultos calificativos, pero dense cuenta del pacto de no agresión que Sánchez hizo saltar por los aires frente a las cámaras. Porque no solo tildó al presidente de indecente, sino que lo hizo en mitad de un debate televisado ante millones de espectadores, de España y de fuera del país. Vale que quizá fue la táctica desesperada de un candidato al que están sacudiendo desde todas partes, y encajaba con el estilo agresivo con que acometió el envite, pero hacía años que no se veía un momento televisivo en que un político de la relevancia de Rajoy recibía semejante epíteto de un colega. No en esas condiciones.

No obstante, lo verdaderamente relevante del suceso no es el propio hecho en sí. Lo atronadoramente salvaje fue que lo que dijo era una verdad como un templo. Nuestro presidente, quizá el tipo más embustero que ha pisado jamás un gobierno en España, sea en el cargo que sea, estaba recibiendo una bofetada de realidad cuando nadie, ni medios ni oposición ni absolutamente nadie más se atrevía a calificar su gestión como merece. Rajoy pasó del masaje con Bertín, de los masajes en TVE, de los masajes en Onda Cero y Antena3 a que le llamaran indecente en prime time, en directo y frente a 9,7 millones de telespectadores.

El programa más visto del año fue uno en que, por fin, alguien le decía la verdad en la puta cara a Mariano Rajoy y le hacía estallar en la cara los sobres de Bárcenas, la política de recortes, los enchufismos de partido, el despilfarro, la censura, la manipulación y todas las corruptelas y golfadas que ha facilitado desde gobierna el país. Solo por ESE momento, y la impagable y bochornosa reacción de damisela ofendida del presidente, mereció la pena quedarse a ver todo el debate.

Ignoro si esto repercutirá positivamente en los resultados electorales del partido de Sánchez, pero al césar lo que es del césar. Esto no se lo hubiera dicho Pablo Iglesias, que musitaba en el debate posterior que eso era "bajar al fango". No, oiga, eso es decir la puta verdad, y si no es capaz de decirla igual no está capacitado para ser presidente. Punto, pues, para Pedro Sánchez. Puede que el único a su favor de esta campaña, pero creo que de una envergadura que merece ser reconocida.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Los terroristas como legítimos representantes del pueblo musulmán

Hay un aspecto relativo a los últimos atentados en Francia que me gustaría comentar. Los sectores más a la izquierda tienden a mitigar la responsabilidad de sus perpetradores diluyéndola en una marea de presuntas razones psicosociales como la marginalidad, la falta de oportunidades, la pobreza o la frustración existencial derivada de vivir en un territorio que les acepta a regañadientes. Viven en Europa pero Europa les niega la integración y de ahí surgirían los problemas.

No digo que esto no ocurra, pero sí que la causalidad es más que discutible. Comparemos solo cuantos yihadistas participaron en los atentados de París con la cantidad de musulmanes, franceses o no, residentes en Francia. No parece que esas condiciones tan dolorosas lleven a una cantidad significativa personas, en relación al total, a inmolarse ni a tirotear viandantes. Dicho de otro modo, si los terroristas no son representativos de la comunidad musulmana francesa ni de la europea ("son cuatro locos"), entonces las supuestas causas de su radicalización gozan de idéntica relevancia.

Desarrollemos la idea. Si cuatro anormales deciden enfundarse cinturones explosivos y reventar a todos los civiles a su paso ¿por qué ellos SON la representación legítima de esa pobreza, falta de oportunidades, retraso económico, marginación social, etc… y no los miles que no terminan de esa manera y que rechazan emprender ese camino? ¿Acaso esas buenas personas, tan musulmanes como el que más, que dedican su día a día a salir adelante como pueden, han pedido que la exteriorización final de su duro transitar por la vida en Europa sea asesinar a sangre fría?

Repito la pregunta. ¿Por qué son los cuatro perturbados que planean y cometen atentados a los que debemos designar como expresión del dolor y humillación de su pueblo, en lugar de los cientos de miles, incluso millones, que siguen con su (dura) vida diaria sin hacer daño a nadie?

Parece que algunas mentes privilegiadas han decidido que son los violentos, los criminales, los que llevan la voz cantante cuando de declarar el sufrimiento de su gente se refiere. El resto no deben pasar de ser unos pusilánimes que no se atreven a plantar cara al malvado Occidente hinchando sus calzoncillos de dinamita. Si hasta intentan llegar hasta el corazón del viejo continente para ponerse nada menos que a vivir y prosperar ahí, ¡sin matar a nadie! ¿Qué clase de musulmán decente y con conciencia de clase haría eso? A este sinsentido llevaría la pendiente resbaladiza de su pensamiento.

Pues en esas estamos. La izquierda más imbécil, ignorante y protoreligiosa, pretendiendo defender al pueblo musulmán lo está sepultando bajo un montón de inmundicia, nada menos que avalando a los terroristas como sus legítimos representantes en esta Europa cruel y despiadada que han construido en su cabeza. Con semejantes defensores para qué necesitan a la ultraderecha, me pregunto.

Por favor, lean como complemento, por supuesto muy superior, este artículo de Letras Libres: Occidente siempre tiene la culpa.

lunes, 16 de noviembre de 2015

El cuñadismo de Arturo Pérez Reverte

Polémico vocacional, el escritor y académico Arturo Pérez Reverte se ha descolgado con unos tuits enmarcados en la masacre de París del pasado fin de semana, en los que... en fin, léanlos ustedes mismos.
Alude a cierta “mansedumbre” de los asistentes al concierto de la sala Bataclan mientras son tiroteados por los terroristas. Se refiere a que siendo abrumadora mayoría, se dejaron vencer por el pánico en lugar de lanzarse contra sus agresores y luchar por sus vidas. También dice que en una situación similar en un país musulmán la respuesta de los agredidos hubiera sido la opuesta y hubieran peleado.
Habla sin haber estado ahí y sin conocer las circunstancias en que se produjo la masacre. Se le pueden escapar mil detalles que ni se plantea. No me digan que no es de primer grado de cuñadismo.
Lo dice en tono de crítica hacia Occidente, como si haber conseguido sociedades moderadamente pacíficas no fuera un logro. Como si poder vivir sin la certeza de que te vuelen la cabeza a poco de salir a la calle significara la pérdida de un vestigio humano esencial y no una mejora conseguida a lo largo de décadas de esfuerzo y sacrificios. Y también lo dice con cierto tono de admiración hacia quien parece abocado a vivir en ese entorno de violencia sin fin.
Pues yo pienso que es un importante triunfo que hayamos conseguido construir sociedades que nos hacen sentir razonablemente seguros. Sociedades en las que sucesos como los de París son una anomalía y no lo cotidiano. Creo que tenemos suerte de no estar entrenados para saber responder cuando alguien nos intenta asesinar, señal de que es algo con poca probabilidad de que suceda.
Espera. ¿Acaso él piensa que necesitamos ser golpeados de cuando en cuando para que despertemos de nuestro letargo y se reactiven nuestros reflejos? Ya está tardando, pues, en trasladar su residencia a Alepo. Quizá su experiencia como corresponsal de guerra le haga añorar los subidones de adrenalina, pero eso sería una deformación profesional que solo a él y los que han vivido como él les atañe. En lugares donde predomina la paz y el orden éstos son valores muy apreciados. Y algunos nos enorgullecemos de haberlos consolidado.
Así que no, cuñado no. Imbécil le queda mejor.

lunes, 19 de octubre de 2015

#AlbertvsPablo, la berrea de dos machos alfa

Lo reconozco, me gustan estos combates, estos enfrentamientos entre políticos (o proyectos de) en los que ambos pretenden demostrar que la tienen más larga, más gorda y más peluda que el otro. Me divierten, pero este lo he disfrutado más por esa pátina de credibilidad que da la ausencia de reglas y las distancias que marca con la ranciedad que hasta hace poco carcomía nuestra escena política.

¿He dicho política? Bueno, quizá lo que hayamos visto no haya sido un debate al uso  sino una puesta al día de "El hombre y la tierra", aquella legendaria serie de documentales en los que, mismamente, podíamos ver a aquel macho de ciervo ibérico en plena berrea, retando a sus rivales para, después, quitarles de en medio a cornada limpia. Aquello les conducía a saciar su frenesí sexual con un harén de hasta 50 hembras. En el caso que nos ocupa hablamos de 46 millones y pico de, eso sí, machos y hembras.

Para ser más concretos, el más empeñado en demostrar la potencia de su miembro viril ha sido Albert Rivera. Aunque el episodio del coche ha sido un suplicio para él y se le notaba que rezaba para que terminase. Ir de coleguitas con quien te vas a dar de hostias se ve que no es lo suyo. El gatillazo parecía cantado pero debía esconder estimulantes en algún bolsillo que ha logrado ingerir fuera de cámara y, una vez en acción, se notó que está entrenado para jugar al ataque y lo ha demostrado al primer sorbo de café. Ha tratado a Iglesias como si fuera su último rival en la pugna por cubrir a única la hembra de la manada. Solo le ha faltado subirse a la mesa y berrear haciendo jirones su impecable camisa. Como buen macho alfa, se ha tomado en serio este combate y ha ido muy preparado, incluso apabullando a cornadas a su adversario, al que impedía hablar por momentos metiéndole la cornamenta en la boca. Pero aún es un macho joven y la precipitación le hacía aturullarse y dejar flancos al descubierto mientras su oponente intentaba no perder el sitio.

Pablo Iglesias está en pleno bajón tras el tratamiento intensivo de viagra al que se ha sometido los dos últimos años, y su erección, pese a mantenerse, ha sido algo más fláccida. Esto no tendría que ser del todo malo porque un morlaco embistiendo como el que tenía enfrente no siempre transmite confianza, y no pocos piensan que menos es más. Pero en fin, se le ha visto en una posición un tanto acomodada, como si creyera que tiene a la hembra asegurada, cuando acudía a la pelea en igualdad de condiciones con el macho rival. Lo que ocurre es que lleva demasiado tiempo acostumbrado a enfrentarse a contendientes de medio pelo en las televisiones, y eso le ha hecho perder fuerza, empuje y capacidad para aguantar embestidas. Necesita desarrollar músculo y dejarse de berrear siempre las mismas cosas o cualquier macho joven con el suficiente desparpajo pondrá en tela de juicio su liderazgo.

Es cierto que Pablo ha sido más natural, más relajado, menos impostado, más como si todo aquello le importara una higa, como si cubrir o no cubrir a las hembras de la manada no fuera lo verdaderamente importante. Pero si estás en caída libre y te limitas a lanzar una y otra vez el mismo berrido al final los rivales te pierden el respeto. Tienes que mantenerte duro y enhiesto o el destierro de la manada será tu único premio. No puedes contentarte con ser igual que los que ya fueron derrotados.

Albert sabe lo que quiere y lo quiere ya. Se tomará todos los estimulantes que necesite para conseguirlo y corneará todos los ojetes que se le opongan. Este combate ha sido un aviso a navegantes: Rivera no tendrá piedad, esta ha sido su carta de presentación de cara al resto de machos y ahora todos están avisados. Ni carita de niño ni yerno perfecto ni hostias en vinagre. Es un puro semental que satisfará a todas las hembras de que disponga y expulsará al resto de machos hasta que solo quede él como único dominador. Ese es su objetivo y tiene suficientes suministros de esteroides para cumplirlo.

Y este ha sido, en fin, mi análisis del combate.

jueves, 27 de agosto de 2015

Colgados en plaza pública

Si hay que esforzarse, yo me esfuerzo. Si hay que sufrir, estoy dispuesto a hacerlo como el que más. Si hay que hacer sacrificios, también lo haré en aras de un bien mayor. Si, en definitiva, hay que arrimar el hombro para sacar al país adelante, aun sabiendo que no soy (igual que muchos otros) ni culpable ni responsable de la situación por la que atravesamos, y que nuestros hijos puedan vislumbrar un futuro mejor que el que les estamos dibujando a día de hoy, estoy dispuesto a asumirlo y tirar para adelante con ello.

Solo pido una cosa a cambio.

Lo que pido es ver colgados en plaza pública* a los que SÍ son responsables de la crisis. A los presidentes, ministros, secretarios de estado, presidentes autonómicos, alcaldes, consejeros y concejales que gastaron lo que no teníamos, vivieron a cuerpo de rey a costa del trabajo del ciudadano de a pie, construyeron infraestructuras inútiles para llenar los bolsillos de sus amigos, fueron negligentes o directamente ruines gestionando el dinero público...y aún así nos siguen exigiendo sacrificio y resignación.

A todos esos les quiero ver con la cabeza clavada en una pica*. Entonces aceptaré con paciencia y abnegación los padecimientos que me depare el destino fruto de la incompetencia y la golfería de tanto canalla.


* Metafóricamente hablando.

jueves, 23 de julio de 2015

Los datos no avalan la atención que se presta a ABC y La Razón

En España tenemos a día de hoy, según Wikipedia, 46.439.864 habitantes.

Según Indexmundi, en 2014 había:

 - 21.910.648 personas entre 25 y 45 años

 - 5.461.434 personas entre 55 y 64 años


 - 8.416.121 mayores de 65 años.

Vamos a asumir estos datos como actuales ya que no puede haber mucha diferencia de un año para otro.

Nos queda la población entre 15 y 24 años, que sería de 4.582.800 personas. Para el propósito que nos ocupa, y mediante una regla de tres, vamos a quedarnos con el 75% de esa cantidad (correspondiente a la franja de edad entre los 18 y los 24 años), es decir,

 - 3.437.100 individuos.


Sumando estas cuatro cantidades concluimos que en nuestro país tenemos una cantidad aproximada de

39.225.303 adultos. Vamos a dejarlo en 39 millones justos por aquello del redondeo.

Los adultos son quienes consumen prensa diaria de kiosko, y aquí estamos contemplando desde quienes estrenan mayoría de edad hasta los jubilados más veteranos.

Ahora echemos un vistazo a los datos del último Estudio General de Medios:

Según la última oleada, desde abril de 2014 a mayo de 2015, ABC tiene una media de 495.000 lectores diarios y La Razón cuenta con 256.000. Entiendo que cada día no se vende un ejemplar a una persona distinta, sino que hablamos de lectores fieles que lo compran con frecuencia diaria.

Las matemáticas básicas nos dicen que lee ABC un 1,27% de la población adulta a partir de los 18 años.

Idéntico cálculo revela que La Razón es seguido por un 0,65% de españoles.

Viendo los resultados solo queda preguntar ¿por qué coño se le presta tanta atención a unos medios que, a la luz de los datos, y teniendo en cuenta que son diarios de tirada nacional, arrojan un número de lectores únicos que solo cabría calificar de marginal?

lunes, 15 de junio de 2015

Guillermo Zapata, la cacería de un lelo

El humor negro puede ser ofensivo, hiriente y de mal gusto. Pero no deja de ser una vía de expresión lo suficientemente subjetiva para que se cobije bajo el paraguas de la libertad de expresión.

Fíjense si está enraizado este tipo de humor en nuestro país que en 2005 los españoles situamos a Torrente 3: el protector en el tercer lugar de las películas más taquilleras, con varios millones de espectadores a lo largo y ancho de nuestras salas. Tal vez muchos no lo recuerden pero esta película de Santiago Segura se iniciaba con una parodia en toda regla del 11-S, atentado que costó la vida a tres mil personas.



Reitero lo de varios millones porque, a juzgar por lo que estamos escuchando y leyendo acerca del concejal Guillermo Zapata, estaríamos hablando millones de presuntos simpatizantes del terrorismo islamista que se recochinean de tres millares de muertes.

El humor negro duele sobre todo cuando pone el punto de mira en algo que nos toca de cerca. De no ser así podemos ir perfectamente a ver como se descojonan del mayor atentado terrorista de la historia sin dejar de engullir palomitas. Luego se ponen a hablar de moral pero es simple y pura egolatría: lo mío es lo importante y lo ajeno que se lo ventilen en su casa, por fuerte que sea.

Me pregunto cuantos de estos indignados de Twitter interrumpieron su ingesta de palomitas en 2005 para troncharse con la escena de Torrente 3.

Ofensas a las víctimas, humillación y tal. Al menos aquí hay intención de banalizar un hecho terrible con vistas a hacer reír para hacer caja. Puede ser cuestionable pero desde luego no es lo peor que una persona puede hacer si de ser hiriente se trata. Los hay que directamente se cagan en los sentimientos y la memoria de otras víctimas porque son políticamente inconvenientes, con declaraciones cargadas de desprecio.






Ya he hablado en otras ocasiones de las deudas del PP con el franquismo, su gran referente ideológico. El de la primera foto es un valor emergente en su partido, mientras que el de la segunda fue ascendido sin que sus declaraciones le repercutieran negativamente. Representan a los mismos que ahora piden la dimisión de Zapata. Los que se niegan a desenterrar víctimas de la dictadura, homenajean a los aliados de Hitler y militan en un partido fundado por un ministro franquista.



Por mucho que lo vea nunca dejará de sobrecogerme la desvergüenza y el desparpajo de esta gente.




Incluso entre los aliados (de conveniencia) de Ahora Madrid encontramos similitudes. El mismísimo Antonio Miguel Carmona dimitió en 2002, sí, de su cargo como diputado regional tras la gracieta aquella de "si es necesario hundimos otro barco" (en referencia al Prestige). Eso sí, pasados los años pelillos a la mar y candidato a la alcaldía, que no hay mal que cien años dure.

¿Cuál es el plazo que debe transcurrir para la rehabilitación de un bocas? Porque lo de Guillermo Zapata sucedió en 2011. Cuatro años ya y le piden la dimisión. ¿A partir de cuándo se decidió que redimir a Carmona era aceptable? ¿Quién o quienes deciden estos plazos y quién o quienes determinan su validez?

Sigo. ¿Qué otras muestras de antisemitismo a partir de esa fecha, o antes, evidencian el "martilleo" constante del concejal de Ahora Madrid hacia la comunidad judía? ¿Ninguna? ¿Antisemitismo es escribir tres tuits y cerrar la boca durante cuatro años? Yo pensaba que se trataría de algo con más continuidad, más demostrable en el tiempo ¿De qué coño hablamos entonces?

Antisemitismo. Aquí cualquier manifestación relativa a Israel que no sea un absoluto y entregado panegírico es considerado por los de siempre como una muestra del más rabioso antisemitismo. No hay que tener ni dos dedos de frente para saber que no es eso lo que piensan. Esas personas en su mayoría podrán ser malvadas, pero no son estúpidas, y saben que el equilibrio sobre el que se asientan las nuevas mayorías impulsadas por las candidaturas de unidad popular es precario, y a poco que se las trastabille puede empezar a oscilar peligrosamente. Hay mucho odio, mucho rencor y mucho sentimiento de pérdida. Se desvaneció el poder que consideraban de su propiedad y ahora lo ostentan personajes con los que hay que acabar de la forma que sea, incluso poniendo sobre la mesa códigos éticos que ellos serían incapaces de cumplir ni en mil millones de vidas.

Antisemitismo. De tan manida ésta palabra se la ha vaciado de contenido, convertida en un comodín para ser usado en caso de conveniencia política. Algo triste a tenor de la infamia a escala planetaria que fue el Holocausto. ¿Acaso no es otra forma de humillación a las víctimas?

Lecciones, por favor, de parte de quien pueda darlas.



Que hay una cacería desde el facherío español, no contra Guillermo Zapata sino contra cualquier componente de las fuerzas políticas que cuestionan el statu quo político y social, es una realidad que a mí no me cuesta ver. Esta indignación es más falsa que Judas pero es el principio y veremos más casos. Los que han robado y saqueado a manos llenas, y los que callaban por complacencia o afinidad, exigirán la pulcritud extrema que ellos jamás buscaron ni desearon. Preparen sus estómagos porque se los van a poner duramente a prueba.

De todas formas, a este Zapata le falta un hervor. Yo mismo he compartido y he reído chistes como los suyos (¿qué son los chistes de gangosos sino risas a costa de discapacitados?), pero siempre en privado y en entornos de confianza. En Twitter normalmente me contengo (aunque probablemente ya me puedo despedir de mis aspiraciones a concejal, porque hay ocasiones en que no hay templanza que valga) y me autocensuro porque te puede leer mucha gente y no sabes a quién le puede llegar. Quizá en 2011 Zapata no tenía ni pensado entrar en política pero, enlazando de nuevo con Torrente 3 y el inicio del post, la carga ofensiva del humor negro se multiplica si la broma es pública, al margen del uso torticero que de él hagan sujetos despreciables. No es lo mismo lo dicho como ciudadano anónimo que como cargo público pero cada uno debe asumir su historial y las consecuencia que de él se extraen.

La explicación de Guillermo Zapata.

PD: Como demostración de que todos tenemos un pasado ¿acaso no podría tildarse de racista este artículo escrito en 1983 por un tal Mariano Rajoy? Porque el pasado falangista de Aznar ya tal.

jueves, 4 de junio de 2015

El contínuo descrédito de los republicanos españoles en España

Hoy en Francia se ha dado un hecho inaudito. El jefe del estado, Flipe 6º el preparao, acompañado por su parienta, ha asistido al homenajme en París a La Nueve, una compañía militar francesa compuesta casi en su totalidad por republicanos españoles que, durante la segunda guerra mundial, luchó por liberar la capital francesa del nazismo.

Digo inaudito porque los máximos poderes públicos españoles no suelen mostrarse muy cercanos a quienes en Francia son tenidos por héroes, de lo cual dan fe los homenajes que año tras año reciben.

La excepción tuvo lugar hace unas semanas, con motivo del aniversario de la liberación del campo austriaco de Mauthausen, al que acudió el ministro de exteriores García Margallo. El pobre seguro que pasó un mal trago a tenor del rechazo que la sola estampa de un republicano, sea víctima del nazismo o no, produce en la derecha española. Pero ya digo, fue una excepción, y además en suelo extranjero y bajo iniciativa extranjera.

Lo normal es España son otro tipo de homenajes.


Ahí es nada, la División Azul, un cuerpo de voluntarios, repito, voluntarios que acudió en socorro del nazismo, sí es objeto de homenaje en suelo español

Díganme si hay mucha diferencia con una acto celebrado en Hernani o en Alsasua donde se profesase pública admiración a los gudaris de ETA que dieron su vida por Euskal Herria. Y con esas palabras. Porque no creo que la delegada del gobierno en Barcelona hubiera vendido la entrega del diploma a esos ex combatientes como un homenaje a los luchadores por el fascismo. Pese a que eso es lo que fueron.

Pero esto tiene antecedentes.


En el desfile de las Fuerzas Armadas de 2004 el entonces ministro de defensa, José Bono, quiso rizar el rizo de la equidistancia haciendo desfilar juntos a un ex combatiente de La Nueve y a otro de la División Azul. Como poner juntos a un etarra y al guardia civil que miraba cada mañana los bajos de su coche en busca de una bomba lapa. Iguales, equiparados, fascista y antifascista, terrorista y víctima. Por menos que eso a Julio Medem le pusieron a caldo por La pelota vasca.

Pero vamos a dejar el estrés por un momento y a considerar un paso en la buena dirección que el preparao haya tenido, por lo menos, el detalle de asistir al homenaje de París. Aunque haya sido a su estilo, llevando consigo la Marcha Real, aka himno de España, para honrar a quienes tanto lucharon en su contra. Todo un agravio para la memoria de esas personas pero insisto, mejorando la hetencia dejada por su predecesor el desnucaelefantes. 

Eso sí, no quiero terminar si resaltar la paradoja de que Flipe 6º se tome tantas molestias por personas que tan poco apreciaban la institución que representa, mientras que durante su coronación uno no podía ni acercarse al recorrido con un miserable pin republicano en la solapa. Será que los republicanos no le dan grima mientras sean incapaces de pronunciarse ni moverse.