viernes, 28 de septiembre de 2007

Sufriendo en el metro de Madrid

No me gusta utilizar éste mi modesto espacio virtual para narrar sucedidos particulares, pero lo de hoy trasciende la esfera de lo personal para abarcar ámbitos que afectan a lo público amén de llevarme a una reflexión sociológica. Ese suburbano que la publicidad institucional madrileña califica de “uno de los mejores metros del mundo” cada jornada provoca situaciones que no son sostenibles ni soportables, y hoy ha sido uno de esos días en los que te puede la indignación por doble motivo: el mal servicio que recibes pese a estar sufragándolo con tus impuestos y el escaso margen de maniobra de que dispones para protestar por ello.

No es extraño que en la estación de Pacífico, las horas punta transcurran con una sucesión de trenes en los que es imposible subirse debido la sobresaturación de viajeros que sufren. No es culpa del Ayuntamiento que haya tan enorme número de personas coincidiendo en la misma franja horaria en la misma línea, pero digo yo algo podrá hacer para evitar que los retrasos, las frecuentes e interminables paradas (cuando el vagón va tan atestado que sólo puedes parpadear, cinco minutos de parada se hacen eternos) y las consecuencias que acarrea, sobre todo cuando se hacen tan habituales como ocurre en ésta línea. Hoy he presenciado cómo tenían que atender a una chica de un desvanecimiento tras varios minutos con el abarrotado convoy detenido en la estación.

El caso es que ha habido avería, o eso supongo yo, ya que no he escuchado ningún mensaje inteligible por megafonía que nos avisara de incidencia alguna. Será que la dirección de Metro de Madrid o los gestores de la línea 6 consideran innecesario avisar de algo que ocurre con tanta frecuencia, total, los viajeros deben estar acostumbrados deben pensar.

Pero no acabó ahí la cosa. Tras realizar por fin el recorrido, al retraso acumulado tuve que añadirle la espera en una cola para recoger el papelito que a muchos curritos nos exigen en el trabajo para justificar nuestras tardanzas. Otros casi veinte minutos, ahí es nada, porque los papelitos se rellenaban y sellaban a mano, y los afectados por la deficiencia del día no eran pocos. Solo después de un cuarto de hora en la cola a alguien se le ocurrió poner en marcha una de esas máquinas expendedoras de justificantes que muchos sabíamos que existían y que no entendíamos el por qué de su desuso.

Y mientras, la indignación hacía presa de los sufridos usuarios. Una señora hacía llamamientos para exigir colectivamente la hoja de reclamaciones e incluso presentar denuncias, ya que no es tolerable llegar tarde al lugar de trabajo día sí y día también por las reiteradas interrupciones del servicio tal y como está el empleo hoy día. Pero otra mujer le replicó que no podía permitirse sumar al retraso que ya arrastraba el que entraña rellenar el impreso de reclamación, que según comentó no es pequeño. Es decir, que al perjuicio laboral que produce el mal servicio del transporte público hay que añadirle la impotencia de no poder disfrutar del desahogo de quejarte porque ello no haría sino incrementar ese perjuicio. Esto conduce a que la gente pase del tema, rebaje el grado de exigencia y claudique convencido de que no puede hacer nada para cambiar las cosas, de que es algo fuera de su alcance. Perversa es la evolución de un sistema que desarrolla formas de fabricar ciudadanos dóciles como ésta, dispuestos tragar con todo ante la inoperancia de las administraciones públicas y en un país donde la capacidad de crítica se mide por el grado de atrincheramiento en la propias posiciones.

Retomando el tema, se ha hablado mucho de la crisis de infraestructuras en Barcelona y con razón, pero el metro de Madrid lleva muchos meses tal y como he descrito (no en todas las líneas, por supuesto, lo de la 6 es especialmente sangrante) y no se perciben expectativas de solución. Son muchos miles de usuarios afectados, viajando a diario como ganado y sufriendo en sus carnes (y puede que en sus nóminas) las consecuencias del mal funcionamiento de un servicio público.

No se si es un problema de inversión, no estoy cualificado para saberlo, pero que hay un problema es algo palmario. Sin embargo parece que se juzga como una cuestión de bajo perfil y no ocupa espacio en los grandes medios, trascurriendo los meses sin que la situación cambie. Y esto es una forma de menospreciar y maltratar a los ciudadanos que sufren ese problema.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Diario Público: parcial pero independiente

Hoy a salido a la calle el primer ejemplar de Público, nuevo diario de información general. Se presenta éste diario como alternativa al atrincheramiento ideológico en el que se hallan inmersos los medios escritos en nuestro país, algo de lo que algunos de ellos han hecho un auténtico fin. No hace falta ser muy despierto para darse cuenta de qué pie cojea cada rotativo tras un rápido vistazo al kiosko y Público pretende convertirse en el periódico de todos aquellos que desean leer prensa sin notar que intentan manipularles. La duda es si lo conseguirán.

En sus páginas podremos encontrar las firmas de periodistas a los que en los últimos tiempos he seguido en su faceta de bloguero hasta el extremo de tener enlazadas aquí sus bitácoras. Tal de su director, Ignacio Escolar y de columnistas o jefes de sección como Javier Ortiz, Manuel Rico, Íñigo Sáez de Ugarte o Enrique Meneses, un plantel a priori más que interesante.

¿Es Público un periódico aséptico? La respuesta, leyendo las bitácoras de los nombres que acabo de citar y el ideario que aparece en las páginas centrales de su primer número, es que no. La línea editorial que va a seguir, declarada y fácilmente extraible de la campaña publicitaria que lo promociona, es progresista y de izquierdas. Huye deliberadamente de la neutralidad y pretende convertir su compromiso con la defensa de un modelo de sociedad concreto en su mayor virtud. Esto no es malo siempre que se separe la información de la opinión, algo que los medios escritos tradicionales ya ni se plantean. Hay que destacar que Público pertenece al grupo de comunicación Mediapro, la empresa propietaria de La Sexta y a la que algunos vinculan con el Presidente del Gobierno, lo cual le valdrá a buen seguro toda una batería de viscerales críticas desde la derecha mediática.

Pero desde su misma vertiente ideológica las aguas también bajan turbias. Público viene a cubrir, en mayor o menor medida, el mismo segmento comercial que El País, y la recepción que PRISA, el potente conglomerado empresarial al que pertenece, va a dispensar a un rival tan directo de su medio estrella aún está por conocerse, pero no está muy claro que vaya a ser buena. Existe un grave punto de fricción: la guerra del fútbol. Mediapro se ha hecho, a través de TV3, con la señal para televisar en abierto los partidos de liga en perjuicio de AudioVisualSport, empresa cuyo principal accionista (80%) es Sogecable, propiedad de PRISA. La cantidad de dinero en juego no hay ni que decir que nubla la vista, suficiente, al parecer, para emprenderla contra un grupo mediático ideológicamente afín, aún a costa de favorecer los intereses de la derecha. A nadie mínimamente avispado se le escapa que el único beneficiario de una guerra de medios en la izquierda es justamente la acera contraria ¿Importa algo la ideología aquí o todo es negocio? ¿Acaso la línea editorial marcada por PRISA no venía determinada por la coincidencia ideológica con el PSOE sino por sus intereses económicos y/o empresariales?

Precisamente en el blog de Ignacio Escolar ya se hizo mención al cambio de talante de El País a la hora de referirse al gobierno Zapatero, publicando unos acerados titulares que bien podrían encabezar las portadas de El Mundo o La Razón, como si ésta manera exacerbada de hacer periodismo necesitara de más practicantes.

Sobre Público dejo una pregunta en el aire ¿Se puede renunciar abiertamente a la neutralidad, presumir de independencia y resultar creíble con el patio mediático que tenemos en España? La respuesta la tendremos con el día a día.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Ridículo Acebes

Ésto es buenísimo. Lo he encontrado en el menéame particular del blog Escolar.net y he transcrito el comentario previo a la noticia junto a algunas aportaciones personales.

Acebes dice que Zapatero no piensa ni en los jóvenes, ni en las familias, sólo en ganar las elecciones

El secretario general del PP, Angel Acebes, afirmó hoy que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no piensa ni en los jóvenes, ni en las familias con sus propuestas sociales, sino en "ganar las elecciones".

No entra en si las propuestas de las que habla son mejores o peores, y pensando en cómo son éstos, deben ser buenas. Estar pensada para ganar votos y no para ayudar a los jóvenes es lo peor que se le ocurre decir. Pero si son buenas, ya que no critica las medidas en sí, ¿qué más le da en qué pensara Zapatero al anunciarlas?
"Da igual lo que prometa, Zapatero lo va a incumplir"

Vaya, esto debe ser estupendo ya que supone que esa despensa llena que su ¿jefe? denuncia que ZP quiere devorar permanecerá intacta, ¿no?
"Le reprochó que anuncie incrementos de gasto cuando la economía puede empezar a tener problemas"

¿Y no es la receta clásica incrementar el gasto para compensar el bajón de la economía y que los ciudadanos lo noten menos?
Acebes también se refirió al informe realizado por la Fiscalía en el que expone la extensión de la corrupción urbanística en la costa andaluza. Afirmó que es la consecuencia de "más de 25 años de gobierno del PSOE en Andalucía".

Caramba, ésto convierte en incontestable el informe europeo que denunciaba los "abusos urbanísticos" perpetrados en la Comunidad Valenciana, y al partido que allí gobierna en merecedor de los mismos epítetos que Angelín le dedica al ejecutivo andaluz.
Este hecho, dijo, "evidencia la necesidad de un cambio en Andalucía".

La necesidad de cambio la tienen que sentir la mayoría de los andaluces, Angelito. Se llama democracia pero no te esfuerces más, sabemos que no crees en ella.

Todo un personaje éste Acebes, siempre dispuesto a hacer el peor de los ridículos y de sacrificar aún más su ínfima reputación para contentar a los gerifaltes de su banda. ¿Alguno se lo imagina de nuevo como ministro? ¿Es o no es para echarse a temblar?

viernes, 21 de septiembre de 2007

El populismo de ZP

Estamos asistiendo en las últimas fechas a un aluvión de críticas dirigidas al ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero producto de las propuestas que están haciendo públicas en materia social. Se le está tachando de electoralista pese a que aún restan cerca de seis meses para que seamos convocados a las urnas, lo cual resulta sorprendente habida cuenta de que una legislatura dura cuatro años y la actividad gubernamental debe ocupar desde el primer hasta el último día. Ese punto de vista convertiría en electoralista toda iniciativa de calado social adoptada desde la misma toma de posesión del Gobierno, algo completamente absurdo. Otra cosa es que las medidas anunciadas por el Presidente y algunos de sus ministros sean de carácter populista, algo sobre lo que si merece la pena debatir.

Abrió el fuego de las propuestas sociales el propio Zapatero en el Debate sobre el Estado de la Nación, con lo que ya se ha dado en llamar cheque-bebé. Después se han sucedido anuncios tales como la ampliación del permiso de paternidad a un mes, aumento de las pensiones mínimas, una nueva subida del salario mínimo, asistencia bucodental gratuita para los niños entre siete y quince años para terminar (de momento) con el último y reconvertido plan de promoción de la vivienda de alquiler auspiciado por la ministra del ramo. Todo ello ha obligado a la oposición a contraatacar y a caer, según su propia lógica, en el mismo electoralismo que denuncia del Gobierno, pero dejemos a la oposición a un lado y centrémonos en quienes mandan.

Que un gobierno haga propuestas identificables como populistas, esto es, que busquen la rápida aceptación del votante seducido por la promesa de verse beneficiado por una medida, no es ni nuevo ni extraño, ni siquiera me parece lo peor de éste tipo de ofertas. Lo peor es que posteriormente esas promesas caigan en saco roto y no se cumplan, porque cargar de esperanza a ciudadanos para luego arrojarlos al pozo de la desilusión es de lo peor que puede hacer un gobernante.

En la naturaleza de toda iniciativa populista siempre existe el beneficio explícito para colectivos de ciudadanos más o menos numerosos. Tal fue la aprobación del matrimonio gay, modificación legislativa que afecta a un número pequeño de personas en relación con la población total y por la que se acusó a Zapatero de gobernar para las minorías. Pero ocurre que las minorías también forman parte de nuestra sociedad. Este sería un ejemplo de populismo que podríamos denominar light o inocuo, no dañino, ya que amplía derechos a quien carecía de ellos o los disfrutaba de forma parcial sin implicar menoscabo alguno de los derechos de la mayoría que no es objeto de la reforma, pese a que hubo quien trató de convencernos de lo contrario.

El populismo también suele observar con ligereza el soporte económico de todo aquello que propone. Sobre la batería de medidas anunciadas desde el Gobierno planea la duda de su viabilidad presupuestaria, o eso se nos quiere hacer llegar. Se critica el uso de fondos públicos para fomentar medidas de corte electoralista sin entrar en el fondo de las mismas cuando, precisamente, el mejor uso que se puede hacer del dinero público es revertirlo en los ciudadanos que previamente han llenado las arcas del Estado con sus impuestos. Personalmente, me cuesta mucho creer que un ministro con la cartera que sea plantee reformas que supongan grandes esfuerzos presupuestarios sin que el área económica del Gobierno esté informada. ¿Están, pues, haciendo un paripé? Lo contrario supondría una improvisación sonrojante, una exhibición de impudicia fácilmente demostrable con el transcurso de los meses. ¿A tanto se arriesga el Gobierno, con un plan de ayudas al alquiler (presente en su programa electoral, no lo olvidemos) que despega en ésta misma legislatura y cuyo fracaso transmitiría a la opinión pública su nula credibilidad a pocas fechas de unas elecciones generales?

El momento en que todo esto está ocurriendo no deja de tener su relevancia. El Gobierno apostó muy fuerte, demasiado, por el fin del terrorismo y perdió. Meses después del fin oficial de la tregua de ETA y tras el sensible descenso de votos globales en las pasadas elecciones autonómicas, el ejecutivo necesita algo que ofrecer a una ciudadanía que se alimenta en gran medida de titulares de prensa, se muestra desconocedora del resto de logros conseguidos en tres años y medio de legislatura y, en parte, ha sucumbido ante la virulenta y descarnada campaña de acoso y derribo por parte de la derecha política y mediática. Medidas sociales como las ya citadas, acompañadas por campañas institucionales del “Gobierno de España”, tratan de hacer remontar el vuelo en las encuestas al ejecutivo del PSOE. ¿Es ésto hacer electoralismo? A seis meses de las elecciones, repito, me parece absurdo siquiera intentarlo. El electoralismo es una forma de populismo enfocado a un objetivo muy concreto: ganar unas elecciones, y los mensajes de hoy pueden estar muertos y enterrados en el momento de votar dentro de seis meses, por lo que hacer ahora proclamas sobre lo que se hará en un curso político que aún no se tiene ganado me parece irresponsable y, ahora sí, electoralista.

Sin embargo, impulsar medidas nuevas en el último semestre no es otra cosa que cumplir con el normal desarrollo del mandato. La legislatura sigue su curso y a quien la comanda le asiste el derecho de culminarla como mejor le parezca, por mucho que escueza a sus detractores. Y si durante este tiempo presenta propuestas atractivas para el ciudadano, que la oposición las contrarreste con argumentos y no la misma demagogia que insiste en criticar.

¿Electoralismo? En algunos casos sí, es algo tradicional en la política española. ¿Populismo? Siempre, pero qué demonios, si viene acompañado de beneficios sociales para un buen número de españoles, adaptemoslo a la célebre canción de Luis Eduardo Aute: populismo, populismo, populismo, mas populismo por favor... Y que Dios coja confesado a ZP si luego no cumple.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Una canción casi perfecta

Hoy tocaba una entrada sobre las medidas sociales que vienen anunciando el Gobierno desde que volvió de vacaciones, pero me he dejado el lápiz USB donde no debía y con él todo el artículo, así que saldremos del paso con un vídeo musical.

Talk Talk es una banda británica capitaneada por Mark Hollis que cobró popularidad a principios de los 80 engrosando las filas del movimiento tecno-pop, pero poco a poco sus rasgos de personalidad fueron perfilándose hasta conseguir un sonido más ecléctico y alternativo. Producto de dicha evolución fue ésta canción de 1986, "Living in another world", uno de los temas pop-rock mejor construidos que he escuchado nunca. Lástima que aquí su calidad, evidenciada sobre todo por la riqueza de sus arreglos, quede deslucida por una versión reducida y un videoclip horrible, típico de su época. Quedémonos con la música.


viernes, 14 de septiembre de 2007

Una posición indefinida sobre la monarquía

Normalmente, cuando participo en un debate virtual siento el impulso de ponerme de parte de la postura que menos efectivos cuenta para defender sus tesis. Cuando la polémica reza sobre que la forma de gobierno preferida para nuestro país, república o monarquía, siempre me he visto rodeado (virtualmente) de republicanos confesos que, más que hacer una exposición de razones que explique su posición, se dedican a poner a parir a la monarquía y a las personas que la conforman de diferentes maneras. Ante tales planteamientos yo siempre respondo lo mismo: ¿en que notaría el españolito de a pie un cambio en la forma de gobierno de nuestro país?

Por preferir, yo prefiero una república. Prefiero que el representante del Estado sea elegido mediante sufragio universal a que proceda de una dinastía de elegidos con la vida resuelta nada más nacer vía impuestos, pero no es una cosa que me quite el sueño. El debate monarquía-república no me interesa mientras cuestiones de mucho mayor calado no estén, al menos, en proceso de resolución. ¿Acaso los ciudadanos que viven ahogados por su hipoteca, consumidos por interminables jornadas de trabajo o desesperados por no poder disfrutar de esa misma jornada laboral van a ver suavizados sus padecimientos por el hecho de poder votar a un presidente de la república?

Puede que semejante discurso me encuadre, a ojos de algunos, en las filas de los pro-monárquicos, pero nada hay más lejos de la realidad. Lo que ocurre es que uno ya lleva unos cuantos años en el mundo, cierta cantidad de ellos enfrentándome a los retos propios de una vida adulta, los cuales requieren ser superados con soluciones prácticas y funcionales. La parcela vital que me ha tocado disfrutar, por lo general, no permite que el idealismo se sobreponga al pragmatismo, por tanto termino valorando más aquello que se a ciencia cierta que funciona por delante de aquello que podría funcionar, aunque sea más bonito. No en todos los casos, pero sí en la mayoría, aunque siempre hay condicionantes.

Aplicado al debate monarquía-república, hay que decir que no estamos ante una cuestión práctica, sino de índole moral. Y los españoles en los últimos tiempos no estamos para anteponer asuntos morales como éste, que tampoco es que ataque nuestros principios o nuestra dignidad, a la problemática tangible del día a día. No percibo que la cuestión esté en la calle, que la gente sitúe la forma de gobierno entre sus principales preocupaciones. Por otro lado, tampoco me parece negativo que exista una figura neutral que represente a España en el mundo,
y el rey que nos ha tocado no es ni con mucho el peor que podríamos tener. Un presidente de la república siempre estará escorado hacia un lado y en otros países ya se han dado difíciles cohabitaciones entre el jefe del Estado y el jefe del Gobierno. Tal y como pinta la política española, no quiero imaginar ambos cargos ocupados por cada uno de nuestros dos principales e irreconciliables partidos, haciéndose la puñeta el uno al otro cada vez que salieran al exterior.

El Rey Juan Carlos no me cae especialmente bien, y lo mismo puedo decir de su hijo. No me gusta lo ostentoso de sus vacaciones, sufragadas por todos sus súbditos, ni el trato preferencial, rayano en el lameculismo, que la prensa generalista le dispensa, ni la medieval cualidad de hereditario del cargo de jefe de Estado. Pero, simplemente, antes me preocupan otras cosas.

Todo ésto viene tras leer que un grupo de independentistas catalanes han quemado en público una imagen de los Reyes en el marco de una visita institucional de éstos a Girona. Personalmente, no me molesta lo más mínimo toda manifestación contraria a la monarquía, que denuncie los privilegios que disfruta la familia real o que exprese el desapego que se siente ante lo que representa, pero lo de Girona me suena a otra cosa. Me suena a incitación al odio, a exaltación de ánimos gratuita, casi a llamada a la kale borroka, encapuchado incluido. No es sólo una protesta, es una expresión de violencia visual que busca impactar bajo la coartada de la apelación a los sentimientos comunitarios, y tenemos el ejemplo del País Vasco para saber en lo que acaban algunos jóvenes ante la propaganda efectista de contenido político. Ante hechos como éste siento más simpatía por quienes son objeto de la agresión (en éste caso simulada) que por quienes la ejecutan, por mucho que puedan unirme con ellos lazos ideológicos (que no es el caso).
Con Zapatero me pasa igual: cuanto más virulentos, infames y rastreros son los ataques que sufre más fuerte es el impulso por defenderle, aunque haya cosas que aborrezca de él. Es la violencia, sea verbal, visual o física, la que obra el milagro.

Luego está quien intenta recoger las nueces que caen tras ser agitado el árbol por éstos burriciegos. ¿De quién hablo? Pues de quién va a ser, del imbécil de siempre. ¿Actuarán en comandita?

martes, 11 de septiembre de 2007

Educación para la Ciudadanía y la Ética del PP

Al hilo de mi anterior post sobre la Educación para la Ciudadanía y los disparates que los estamentos conservadores del país están expeliendo sobre el particular, creo que ya es hora de contrastar los contenidos de ésta asignatura con los que el Ministerio de Educación del gabinete Aznar aplicó para la asignatura de Ética entre los años 1996 y 2004.

Ésto está sacado de la web de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid y son contenidos destinados a 4º de ESO del curso correspondiente a 2006.
Tema 1. Delante de nosotros: problemas socioeconómicos y políticos
¿Somos responsables de nuestras circunstancias? Las discriminaciones sociales. Racismo, sexismo y otras actitudes injustas. Reinventar la igualdad. Acciones e instituciones.

Tema 2. ¿Progresamos? Los problemas de la ciencia y de la técnica
Ciencia y técnica no son saberes neutrales. Ciencia y progreso. Los valores que orientan la tarea investigadora. La ética y los avances científico-técnicos. Casos de estudio.

Tema 3. El reto de ser persona
Problemas éticos de orden personal. ¿De verdad somos libres? Ideales de vida buena.

Tema 4. Los derechos humanos
Exigencias de justicia para toda persona. Bases filosóficas de los derechos humanos. Las tres generaciones de derechos humanos. El respeto de los derechos humanos. La acción en favor de los derechos humanos

Tema 5. Ciudadanía y democracia
El concepto de “ciudadano”. La ética de los ciudadanos. ¿Qué es la democracia?

Tema 6. Proyectos éticos y movimientos sociales
El pacifismo. El feminismo. El ecologismo. El voluntariado.

Tema 7. La autonomía moral, un ideal para toda la vida
La conciencia moral. Juzgar con justicia. Juzgar con compasión. Los conflictos morales.

Tema 8. Orientarse en la vida: valores y normas morales
Los valores orientan nuestra vida. ¿Los valores morales son «muy subjetivos »? El universalismo moral. El nacimiento del pluralismo moral. El pluralismo moral

Tema 9. ¿Quién tiene autoridad?
¿Qué significa “autoridad”? La autoridad de las leyes. Autoridad y Estado. ¿Podemos desobedecer la ley?

Tema 10. Los fundamentos de la vida moral
Moral y ética. Moral, política, derecho y religión. Nuestras pertenencias. ¿Por qué somos seres morales? ¿Qué es una teoría ética?

Tema 11. Éticas de la felicidad
¿Qué es la felicidad? La felicidad se dice de muchas maneras. Felicidad como autorrealización. Felicidad como autosuficiencia. Felicidad como placer.

Tema 12. Éticas del deber
El deber: una experiencia cotidiana. El deber en la tradición kantiana. La tradición dialógica.

Y presente en el BOE con fecha 3 de julio de 2003 (pag. 10 del PDF), formando parte de los "Elementos Básicos del Currículo de Educación Secundaria Obligatoria" del Real Decreto 831/2003, de 27 de junio, "por el que se establece la ordenación general y las enseñanzas comunes de la Educación Secundaria Obligatoria", nos encontramos con ésto:
OBJETIVOS
1. Conocer y comprender los rasgos específicos que fundamentan la moralidad humana en su práctica individual y social, valorando el significado de la dignidad personal, de la libertad de la recta conciencia, del bien y la verdad, y de los principios que orientan el bien obrar.

2. Comprender la génesis de los valores y de las normas morales, asumiendo críticamente que constituyen una construcción histórica y válida para todos los seres humanos y su fundamentación objetiva y común a todos, presente en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

3. Valorar críticamente el pluralismo cultural y moral de las sociedades modernas, identificando las razones morales en que se apoyan los distintos planteamientos éticos que conviven en ellas. En concreto, se debe potenciar el estudio del espacio cultural europeo como un espacio de valores morales muy importante en la construcción del futuro de la humanidad.

4. Identificar y analizar los principales conflictos morales del mundo actual en los que se manifiestan tesis antropológicas y éticas diferentes y/o 10 contrapuestas, tales como materialismo y espiritualismo, liberalismo y socialismo, individualismo y comunitarismo, universalismo y contextualismo.

5. Identificar y analizar los principales proyectos éticos contemporáneos, sobre todo los Derechos Humanos, tratando de comprender sus aportaciones originales y las tentativas de solución que proponen sobre los principales problemas morales de nuestra época.

6. Identificar y analizar las diferentes formas de organización política de las sociedades actuales, sobre todo el sistema democrático y el Estado social de derecho, valorando críticamente sus logros, sus deficiencias y su horizonte ético de búsqueda incesante de la justicia.

7. Conocer y valorar las principales aportaciones teóricas de la historia de la ética y sobre todo las que más han contribuido al reconocimiento de los derechos y libertades individuales, sin olvidar las exigencias del deber moral en todas las culturas humanas.

8. Utilizar adecuadamente el procedimiento dialógico y el debate como instrumentos esenciales en el planteamiento de los conflictos y dilemas morales y como medio idóneo para estimular la capacidad argumentativa.

9. Participar de modo racional y constructivo en las actividades de clase, individualmente o en grupo, tratando de comprender las tesis y las actitudes éticas de los otros en un clima de diálogo y de tolerancia positiva.

10. Iniciar el descubrimiento los principios y valores morales, adquiriendo independencia de criterio y juicio crítico, adoptando progresivamente hábitos de conducta moral que planifican la propia vida y rechazando aquellos que la hacen decaer en su dignidad de ser humano, así como estimular una auto imagen positiva y una autoestima adecuada a las capacidades y actitudes de cada alumno/a.

Ahora, pasen y lean los contenidos de EpC. Copio y pego sólo un pequeño fragmento para no alargar en exceso un post ya de por sí largo:
1.-Reconocer la condición humana en su dimensión individual y social, aceptando la propia identidad, las características y experiencias personales respetando las diferencias con los otros y desarrollando la autoestima.
2.-Desarrollar y expresar los sentimientos y las emociones, así como las habilidades comunicativas y sociales que permiten participar en actividades de grupo con actitud solidaria y tolerante, utilizando el diálogo y la mediación para abordar los conflictos.
3.-Desarrollar la iniciativa personal asumiendo responsabilidades y practicar formas de convivencia y participación basadas en el respeto, la cooperación y el rechazo a la violencia a los estereotipos y prejuicios.
4.-Conocer, asumir y valorar positivamente los derechos y obligaciones que se derivan de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la Constitución Española, identificando los valores que los fundamentan, aceptándolos como criterios para valorar éticamente las conductas personales y colectivas y las realidades sociales.
5.-Identificar la pluralidad de las sociedades actuales reconociendo la diversidad como enriquecedora de la convivencia y defender la igualdad de derechos y oportunidades de todas las personas, rechazando las situaciones de injusticia y las discriminaciones existentes por razón de sexo, origen, creencias, diferencias sociales, orientación afectivo-sexual o de cualquier otro tipo, como una vulneración de la dignidad humana y causa perturbadora de la convivencia.
6.-Reconocer los derechos de las mujeres, valorar la diferencia de sexos y la igualdad de derechos entre ellos y rechazar los estereotipos y prejuicios que supongan discriminación entre hombres y mujeres.
Conocer y apreciar los principios que fundamentan los sistemas democráticos y el funcionamiento del Estado español y de la Unión Europea, tomando conciencia del patrimonio común y de la diversidad social y cultural.
7.-Conocer los fundamentos del modo de vida democrático y aprender a obrar de acuerdo con ellos en los diferentes ámbitos de convivencia. 8.-8.-Asumir los deberes ciudadanos en el mantenimiento de los bienes comunes y el papel del Estado como garante de los servicios públicos.
9.-Valorar la importancia de la participación en la vida política u otras formas de participación ciudadana, como la cooperación, el asociacionismo y el voluntariado.
10.-Conocer las causas que provocan la violación de los derechos humanos, la pobreza y la desigualdad, así como la relación entre los conflictos armados y el subdesarrollo, valorar las acciones encaminadas a la consecución de la paz y la seguridad y la participación activa como medio para lograr un mundo más justo.
11.-Reconocerse miembros de una ciudadanía global. Mostrar respeto crítico por las costumbres y modos de vida de poblaciones distintas a la propia y manifestar comportamientos solidarios con las personas y colectivos desfavorecidos.
12.-Identificar y analizar las principales teorías éticas, reconocer los principales conflictos sociales y morales del mundo actual y desarrollar una actitud crítica ante los modelos que se trasmiten a través de los medios de comunicación.
13.-Adquirir un pensamiento crítico, desarrollar un criterio propio y habilidades para defender sus posiciones en debates, a través de la argumentación documentada y razonada, así como valorar las razones y argumentos de los otros.

De cotejar y comparar ambas materias extraigo las siguientes conclusiones:

· El PP miente a sabiendas cuando se refiere de EpC como adoctrinamiento, a no ser que admitan abiertamente que en su ánimo también estaba el adoctrinar a los chavales cuando eran Gobierno. Con razón nunca nadie de éste partido aporta citas o extractos que confirmen sus afirmaciones: no pueden, ya que lo contrario sería como arrojar piedras sobre su propio tejado, de modo que se limitan a propalar consignas de consumo fácil para entusiastas.

· Los obispos, aparte de mentir, actúan con la más obscena y mendaz de las hipocresías ya que nadie recuerda manifestaciones ni declaraciones por su parte contra la asignatura de Ética. Se entiende porque hasta ahora tenían asegurada la religión puntuable en colegios e institutos y no hacía falta guerrear contra la Ética, su ámbito de influencia permanecía intacto.

· El verdadero caballo de batalla para la Iglesia Católica no es EpC, sino la presencia de la religión como asignatura evaluable y/o puntuable en la enseñanza pública. O lo que es lo mismo, los mismos que protestan contra el presunto aleccionamiento ejercido desde el Estado, pretenden que ese mismo Estado avale y promueva la labor adoctrinante que ellos ejercen, porque claro, sus valores son los únicos y verdaderos mientras que los ajenos son nocivos y perversos.

· La Iglesia Católica tiene miedo. Miedo a que en España se consolide el laicismo porque ello conduciría a la toma de medidas realmente acordes con la aconfesionalidad que nuestra Carta Magna otorga a éste sufrido país. Éstas podrían estar centradas en los acuerdos Iglesia-Estado previos a la Constitución de 1978 y que sientan las bases de esa relación en materias como financiación vía impuestos y presencia de la religión en el sistema educativo. Y eso es lo que más le duele a nuestra jerarquía eclesiástica: perder capacidad de influencia y potencial económico, lo que supone en la práctica una notable reducción de su parcela de poder.

De ahí que se quiera vender laicismo como anticatolicismo, porque lo perciben como una amenaza a la posición de privilegio, social y económica, que llevan disfrutando desde hace siglos, y necesitan enfervorizar a su masa de fieles agitando el fantasma de una campaña contra la Iglesia Católica que no existe. Y si para defender su plaza tienen que contravenir algunos de los preceptos más comunes de las enseñanzas cristianas, como no usar la mentira y el engaño para conseguir beneficios, se contravienen.

Mi agradecimiento a José Donís, forista de Desiertos Lejanos conocido por Acorrecto por darme a conocer los textos que aquí quedan enlazados. No soy ni con mucho el primero en abordar éste tema.

jueves, 6 de septiembre de 2007

El adoctrinamiento que sí interesa

La nueva asignatura Educación para la Ciudadanía está cobrando un protagonismo y generando una polémica que poco esperaban sus artífices. La Iglesia Católica y el PP están destinando numerosos recursos dialécticos (de momento, solo dialécticos, pero sólo de momento) en desacreditar ésta materia tachándola de adoctrinadora y de ir orientada a dirigir la formación moral de los alumnos hacia una dirección concreta. Pero las intervenciones de todos líderes y personajes ligados al mundo conservador que se han referido a EpC en éstos términos tienen una característica común: ninguno aporta pruebas, ninguno señala extractos del libro de texto en cuestión en los que la función adoctrinante se evidencie, nadie de los que utiliza los medios para repudiar la asignatura acompaña sus adjetivos con citas textuales que corroboren sus temores.

Todos se limitan a repetir una consigna de fácil digestión para los predispuestos: EpC es adoctrinamiento, es el “catecismo socialista”, como lo definió Mariano Rajoy en el último Debate sobre el Estado de la Nación. Y con eso se dan por satisfechos, sus incondicionales no necesitan más, tragan lo que se les diga, mientras que entre los carentes de información se siembra la duda. Al hilo de esto, aún estamos esperando que el ¿líder? del Partido de la Patraña recoja el guante que le lanzó el Presidente Zapatero en el citado debate y señale públicamente los fragmentos de un libro de EpC que rezuman adoctrinamiento, para que todos nos enteremos. Podemos esperar sentados.

Es cabreante, es indigno, es rastrero que, por un lado, los representantes de una institución que actuó en connivencia con un Estado dictatorial y represor para instalar una formación moral concreta y obligatoria en el sistema educativo denuncien ahora que ese Estado, ahora democrático, no puede arrogarse la potestad de formar moralmente a sus chavales. Los obispos españoles no han tardado mucho en olvidar los 40 años de nacionalcatolicismo franquista que toda una generación se vio forzada a meterse entre pecho y espalda. La memoria es frágil cuando los valores éticos también lo son, y para ésta especie de casta de elegidos con alzacuellos la ética es un equipaje demasiado pesado cuando se trata de salir eximidos de sus delitos morales y conservar su parcela de poder. Pero la cosa se agrava cuando leemos las materias a tratar en la asignatura de la discordia, tras lo cual la evidencia de que la secta anticristiana que gobierna la moral de los católicos españoles, que se queda ahí pero anhela mucho más, miente con un descaro propio de blasfemos al decir que el Estado pretende impartir educación moral.

En segundo lugar, no contentos de ver cómo sus mentiras en el proceso de diálogo con ETA quedan al descubierto (que se lo pregunten si no al señor que hoy gobierna Navarra gracias a la actuación de quienes, hasta no hace mucho, pretendían vender esa región a los terroristas), los próceres del Partido de la Patraña siguen obcecados con el mensaje consignado, con la soflamas extremistas y el discurso para hooligans.

Que la cúpula del PP, y por simpatía, la Conferencia Episcopal, toma por completos imbéciles a los españoles es algo de lo que me quedan pocas dudas. Sólo así se comprende que clamen al cielo denunciando el aleccionamiento de EpC y al mismo tiempo uno pueda ser testigo de lo que viene a continuación.

Lugar: Oropesa del Mar (Orpesa en valenciano), Castellón, junto a la playa Morro de Gos. El folleto editado por el Ayuntamiento del lugar anuncia actividades lúdicas para niños en diversos lugares durante la semana. En efecto, tal actividad existe, lo que no cuenta es el acompañamiento que lleva:

Ahora en detalle para que se aprecie bien:


Después de hacer la foto, lamenté no haber grabado un vídeo con mi cámara de lo que vino después: un señor hacía acto de presencia durante una pausa y comenzaba a referirse, con traductor incluido ya que todo lo decía en inglés, a la salvación, la vida eterna, las buenas costumbres y las sanas enseñanzas cristianas. Pero estaba demasiado estupefacto. Toda una sesión de adoctrinamiento religioso, auspiciado por un Ayuntamiento del PP y sufragado con dinero público ante una concurrencia infantil, atraída por el anzuelo del esparcimiento y la diversión, a los que cabría sumar los numerosos viandantes que a esa hora caminaban por el paseo marítimo.

¿Y éstos son los que tienen la infinita desvergüenza de erigirse en defensores de los ciudadanos ante los ataques a su libertad moral proferidos desde el Gobierno? Si es un chiste, yo no lo entiendo. ¿Se puede ser tan caradura, tan embustero y tan ruín sin que todo ello acabe pasando factura?

¿Adoctrinamiento? Sí, pero solo el nuestro. Ese debería ser su eslogan.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Rosa Díez, una renuncia mediática

Tal y como introduje en el post anterior, a pesar de haber transcurrido ya unos días que restan actualidad a la cuestión, no me resisto a hablar de Rosa Díez y su marcha del Partido Socialista. Ésta mujer, que llevaba años actuando de facto como un submarino de la derecha dentro de las filas de los socialistas vascos, es señalada como un modelo de coherencia por esa misma derecha al mantener públicamente unas posiciones abiertamente enfrentadas con la dirección general de su partido en relación al problema vasco. Pero como señala Javier Ortiz es su blog, tales convicciones no parecen ser sino un espejismo con el que ocultar el ansia de ésta señora por ocupar un sillón oficial y cobrar un sueldo de diputada.

Que me expliquen si no por qué ha esperado a dejar el PSOE hasta que no ha habido una plataforma política, Basta Ya, que le pueda facilitar el acceso a un escaño en algún Parlamento, y dado que las elecciones más cercanas son las generales, hablamos del Parlamento español. Aún no se ha hecho pública lista alguna, pero es de ingenuos no imaginar que Rosa Díez va a ser el banderín de enganche de dicha lista. Al menos ha tenido la decencia de renunciar a su acta de diputada en el Parlamento Europeo, pero es que sería tan contradictorio no hacerlo que el efecto mediático conseguido hubiera quedado bastante deslucido. Imaginemos: me voy de un partido con el que discrepo en cuestiones para mí fundamentales pero conservo un escaño y un sueldo conseguidos gracias a la militancia en ese partido. Así que no se venga dando golpes de pecho por ello, es lo mínimo que debía hacer, y bien tarde que lo ha hecho.

Luego afirma entrar en el proyecto de Fernando Savater "para poder defender con más libertad y eficacia" sus ideas. Hay que fastidiarse. Pero, ¿acaso no ha gozado la señora Díez de toda la libertad que le ha dado la gana para despotricar cuanto ha querido contra su propio partido? ¿Le han impedido acaso acudir a ese modelo de tertulia plural como es la de Sáez de Buruaga en la plural Telemadrid? ¿Cómo si no ha logrado convertirse en un arma arrojadiza del PP contra el PSOE y el Presidente del Gobierno? Y hago un inciso aquí, ya que las declaraciones del ¿líder? de la oposición Rajoy Brey son pa mear y no echar gota. Me pregunto si cuando su ex parlamentario Joaquín Calomarde abandonó el PP allá por el mes de abril fue por los mismos motivos y Mariano tampoco es una persona "de fiar". Pero es un suma y sigue de incongruencias y desatinos que no por habituales en éste individuo dejan de sorprenderme. Y Calomarde, además, no tiene la calidad de mediático que tan duramente se ha trabajado Díez.

Conviene recordar, además, que ésta mujer no siempre ha sido tan beligerante y tan deseosa de protagonismo. Allá por los últimos 90 formuló opiniones que, mire ustéd por dónde, vertidas hoy la convertirían en una peligrosa filoterrorista afecta a la moda pijamil propuesta por el peligroso De Juana Chaos. Aquí las tenemos:
La miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE y eurodiputada, Rosa Díez, ha asegurado que la decisión del Gobierno central de trasladar a 105 presos de ETA a cárceles cercanas a Euskadi se inscribe en "la normalidad" dentro de la aplicación del acuerdo adoptado en el Congreso de los Diputados de flexibilizar la política penitenciaria.

La dirigente socialista ha desvelado que su partido conocía desde hace tiempo esta medida, que la han impulsado, que la comparten y que, por ello, les parece "positivo".

"Se trata de una medida de aplicación estricta de las resoluciones del Congreso de los Diputados, es una flexibilización de la política penitenciaria y una decisión personalizada sobre cada uno de los reclusos", ha explicado.

Díaz ha insistido en que el Ejecutivo de Aznar "tiene que hacer estas cosas en aplicación de una política penitenciaria más eficaz, que tiene que servir para la reinserción y, en materia de terrorismo, tiene que servir además para dejarles sin argumentos".

¡Virgen santísima! La inflexible paladín de los incorruptibles, el azote de los genuflexos, la inmaculada garante de la dignidad de las víctimas adoptando posturas que ahora ella misma califica de "infames", "irresponsables" y "ausentes de pudor". Se conoce que entonces las tan manoseadas víctimas le importaban muy poco, o quizá es que por aquellas fechas su grado de organización de cara a convertirse en un grupo de presión influyente no era el que es hoy, y toda ayuda es poca cuando lo que se pretende en política es medrar. Creo que Díez es consciente del daño político que para ella representa su pasado, dentro del cual se inscribe su cargo como consejera de Comercio, Consumo y Turismo del Gobierno Vasco entre 1991 y 1998, entonces en coalición con los ahora satanes del PNV, por lo que sabe que ha de curarse en salud antes de que se le empiece a recordar, como hace en ésta entrevista para ABC.

Me recuerda al caso de Cristina Alberdi, otra a la que, mientras fue ministra de Felipe González, no se la oyó el menor atisbo de discrepancia, ni cuando el Gobierno del que formaba parte estaba inmerso en aquellas afamadas corruptelas que llevaron a su caída. Y es que estar en la oposición es muy duro cuando no hay un cargo que llevarse a la boca, y si hay que acercar posturas con el rival para conseguirlo, pues se acercan.

Pero que nadie se equivoque, todo el mundo tiene derecho a cambiar, es lógico y humano. Lo que no es de recibo es... bueno, Javier Ortiz, nuevamente, lo expresa mejor de lo que yo lo pueda hacer en ésta entrada de su blog del pasado mes de marzo, titulada El derecho a cambiar. No tiene que ver con Rosa Díez pero se le puede aplicar perfectamente. Es tan bueno que no me resisto a copiar unos extractos:
1º) Me merece mucho más respeto el cambio de ideas de aquel que se adhiere a otras peor cotizadas en el mercado de la compra-venta ideológica que el de quien cambia de rollo para adherirse a otro más cómodo, mejor aceptado y más en boga. En varias ocasiones he puesto el ejemplo bastante ilustrativo, en mi opinión, de Jorge Verstrynge, que se ha ido escorando más y más hacia la izquierda, hasta ser malísimamente mirado por quienes hace años quisieron elevarlo a los mayores altares. Él sostiene que es mentira que haya salido perdiendo, y entiendo muy bien en qué sentido lo dice, pero la suya fue una apuesta decidida a favor de los perdedores, lo que lo hace digno de (mi) estima.

2º) Lo que no sólo no acepto, sino que además me repatea los higadillos hasta dejarlos hechos fosfatina, es que algunos individuos que optan por abandonar el ideario que fue el suyo y deciden abrazar otro diametralmente opuesto se lancen a afirmar con total aplomo, en su nuevo papel de conversos, que aquellos que nos mantenemos en la defensa de las ideas que ellos sostuvieron durante mucho tiempo no somos, en realidad, sino basura, gentuza de la peor calaña y enemigos de cuanto de decente hay en esta vida. ¿Es así como juzgan su propio pasado?

Eso es lo curioso: que no. En lugar de inclinar mansamente la cabeza y admitir que la lucidez no ha sido su más acreditada especialidad, como atestiguan sus bandazos, se dedican a descalificar a sus anteriores compañeros de viaje con el mismo fervor con el que se proclaman adalides de la última Verdad Absoluta descubierta.

De modo que es lícito cambiar, por supuesto, pero deben hacerlo, quienes lo quieran, admitiendo que cambian (condición primera) y respetando debidamente a los que no cambian, en la conciencia de que tienen sus buenas razones (como ellos saben muy bien, porque las sostuvieron en el pasado).

Amén.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Umbral dejó de hablar de su libro

De vuelta tras las vacaciones, no resisto la tentación de acometer algún tema cuya vigencia ya ha caducado, pero es que en algunos casos la tentación es demasiado provocadora. Así ocurre con el fallecido Paco Umbral, escritor del que jamás he leído nada, ni sus columnas en el diario El Mundo ni sus libros. Por tanto, erigiéndome por cuenta propia en representante de los ignorantes de su obra, escojo como su más valiosa aportación a la cultura popular española esa memorable intervención de hace años en el programa de Mercerdes Milá Queremos saber en la que la frase "yo he venido a hablar de mi libro" pasó a engrosar el entrañable acervo del que forman parte el "fistro pecador" de Chiquito de la Calzada y el "manda huevos" de Federico Trillo, entre otros.