miércoles, 23 de mayo de 2012

Leyes y normas sin sitio en el mundo actual

La idiotez del momento en este país de charanga y pandereta es la ocurrencia de Esperanza Aguirre de suspender la final de copa del rey de fútbol, a celebrar el próximo viernes, en caso de que los silbidos del público arrecien en el momento de sonar el himno nacional. La majadería es kilométrica, hasta dentro de su partido hay quien la objeta y despide un tufo a cortina de humo para que no se hable del déficit oculto de la CAM que ni les cuento. Pero como este es un país donde las vísceras casi siempre predominan sobre la sesera hay quien cuestiona en positivo la idea. Vamos, que consideran que una pitada masiva contra el himno, la bandera o el rey es una ofensa nacional que merecería alguna respuesta institucional o incluso penal.

Me sueltan el argumento siguiente: la bandera, el himno y el jefe del Estado nos representan a todos, por tanto ofenderlos a ellos comporta ultrajar a millones de compatriotas. Es cierto que hay leyes que sobreprotegen los símbolos nacionales, la jefatura del Estado o las creencias religiosas, pero no es menos cierto que suponen privilegios de origen democrático más que dudoso y pueden ocultar sesgos intencionales de marcado tinte ideológico e incluso totalitario. Veamos:

1. Su divina majestad

La insistencia en la opacidad de las cuentas reales y el artículo 56.3 de la Constitución, que exime al jefe del Estado de responsabilidad penal y convierte a su persona en "inviolable", tienen sentido si incidimos en que el Borbón accedió al trono por decisión de alguien de tan sólida legitimidad democrática como el dictador Francisco Franco. Era cuestión de continuar con la sana tradición, supongo. Por no decir que un especial tratamiento legal es un modo de perpetuar de alguna manera el aura de divinidad que históricamente ha rodeado a un entronado en cualquier parte del mundo hasta no hace tantas décadas. Todo muy acorde con los tiempos que corren, como pueden observar. ¿Hasta cuando vamos a seguir aguantando normativas que parecen extraídas el túnel del tiempo?

2. Los valores nacionales en un trapo de colores y una tonadilla

Enlazando con lo anterior, los ultrajes a la bandera o al himno están tipificados en el artículo 453 del Código Penal. Sin embargo, para la justicia hasta el momento ha prevalecido el derecho a la libertad de expresión cuando esta cuestión ha estado sobre la mesa. De tal modo, la lógica democrática nos dice que la jurispridencia se tendría que imponer a una tradición especialmente influenciada por la disciplina militar. Dado que se supone que vivimos en un Estado de derecho basado en reglas jurídicas, la obsolescencia del 453 quedaría evidenciada dejando solo espacio para su eliminación. Choca, empero, la distinta percepción que Esperanza Aguirre tenía de la libertad de expresión cuando su partido no copaba el poder absoluto como pasa ahora. Sí, en efecto, qué puta es la hemeroteca.

3. No blasfemes que me cabreo

En cuanto a los sentimientos religiosos, están protegidos por el artículo 525 del Código Penal, el cual fue introducido por el PSOE en su reforma de 1995 y es heredero directo del franquista delito de basfemias, derogado en 1988. Hablé de ello en una entrada de abril de 2011. Me autocito:
El ataque verbal contra las ideologías es un derecho, sea el caso del cristianismo, el islam, el comunismo o el liberalismo. El artículo 525 es una embestida contra el derecho a la libre expresión. Es un privilegio otorgado al credo católico y deja en papel mojado la presunta aconfesionalidad estatal de la que habla la Constitución. Si a ello le añadimos el concordato firmado con el Vaticano, aún vigente y que regula diferentes aspectos de las relaciones Iglesia-Estado, lo que nos queda es un pobre simulacro de Estado aconfesional, una impostura. Un fraude.
En resumen, un blindaje que asegura a la creencia irracional y sectaria un trato de favor por parte de las administraciones que son de todos y un permanente agravio hacia quienes intentan que su vida esté dictada por la razón, el libre discernimiento y la neutralidad ideológica en el espacio público.

Pero como decía más arriba, en España parece que ansiamos que nos agiten un trapo para rápidamente correr a embestirlo. La apelación a los instintos básicos, porque la rajada de Aguirre no es otra cosa, en este caso al patriotismo más primitivo, pone nuevamente de actualidad el genio de George Orwell1984 debería ser objeto de lectura y análisis obligado en todos los institutos públicos, tal es la semejanza de lo escrito en sus páginas con parte de la la realidad actual. No puedo resistirme a volver a citar este fragmento que ya traje al blog en marzo de 2011:
El duro trabajo físico, el cuidado del hogar y de los hijos, las mezquinas peleas entre vecinos, el cine, el fútbol, la cerveza y, sobre todo, el juego, llenaban su horizonte mental. No era difícil mantenerlos a raya. Unos cuantos agentes de la Policía del Pensamiento circulaban entre ellos, esparciendo rumores falsos y eliminando a los pocos considerados capaces de convertirse en peligrosos; pero no se intentaba adoctrinarlos con la ideología del Partido. No era deseable que los proles tuvieran sentimientos políticos intensos. Todo lo que se les pedía era un patriotismo primitivo al que recurrir en caso de necesidad para que trabajaran horas extraordinarias o aceptaran raciones más pequeñas. E incluso cuando entre ellos cundía el descontento, como ocurría a veces, era un descontento que no servía para nada porque, por carecer de ideas generales, concentraban su instinto de rebeldía en quejas sobre minucias de la vida corriente. Los grandes males ni los olían.
Las leyes y normativas se adaptan a los tiempos y no al revés. Va siendo hora de dejar atrás legislaciones manifiestamente injustas o que atienden criterios obsoletos y moralidades caducas. Así, además, los comerciantes de demagogia no lo tendrán tan fácil para eludir sus responsabilidades y embaucar al ciudadano.

sábado, 19 de mayo de 2012

Los Vengadores: lo mejor que el cine ha hecho por el cómic de superhéroes

Hace como una década fui a ver al cine la primera película de lo que acabaría siendo la saga de los X-Men. Recuerdo haber escuchado en la sala comentarios de entusiastas del cómic expresando la ilusión que les hacía ver plasmadas en pantalla las aventuras de sus héroes favoritos. Muchos fans esperaban ese paso al celuloide como la necesaria vuelta de tuerca que diera forma definitiva al universo que las páginas del tebeo habían forjado en sus mentes. Me cogió ya de adulto y los X-Men nunca fueron mis favoritos en el entramado marvelita, así que he tenido que esperar a cumplir algunos años más y al estreno de Los Vengadores para vivir un momento semejante.

He de reconocer que mis expectativas iniciales eran bajas. Ver la recomendación de "para mayores de siete años" no era buen presagio, sobre todo después de que Disney hubiera posado ahí sus garras. Una sala abarrotada de chavalería gritona tampoco animaba a presuponer lo mejor. Por suerte todos mis miedos se volatilizaron apenas transcurridos unos minutos de metraje.

Tampoco nos vamos a engañar. The Avengers es un producto comercial dirigido a las grandes masas y de digestión liviana, pero tan pulcramente envuelto y tan cuidadosamente diseñado que termina seduciendo al más escéptico. El seguidor del cómic no se ve defraudado y el que no lo es lo pasa pipa durante las dos horas y cuarto que dura la sesión, en especial durante la portentosa y épica batalla final.

Hay que decir que The Avengers podría haberse llamado perfectamente The Ultimates, la puesta al día del superheróico grupo que Marvel lanzó la década pasada. The Ultimates, que cuentan con los mismos integrantes del cómic original pero sensiblemente modificados, tanto en el apartado formal como en sus personalidades, se enmarcan en un contexto sociopolítico contemporáneo mucho más realista y verosímil, sembrado de una incorrección política y unas dosis de violencia inusitados en la editorial de Stan Lee (aunque no tan explícita como en, por ejemplo, The Authority, quizá la mayor inspiración a la hora de idear estos Vengadores del siglo XXI, y no solo por contar con el mismo dibujante, el brillante y detallista Bryan Hitch).

Uno piensa que si los superhéroes fuesen de verdad posibles serían tal y como son descritos en The Ultimates. Supongo que reproducir sus hazañas era demasiada osadía para un film comercial, aparte de que la marca Vengadores es un clásico de la viñeta superheroica al que es difícil renunciar. Finalmente se ha optado por una fórmula híbrida mezclando ambos universos (la mayor aportación Ultimate no solo es volver negro a Nick Furia, sino dotarle desde un principio con los rasgos de Samuel L. Jackson) modernizando los uniformes (digan lo que digan los forofos las mallas, lucen ridículas en la gran pantalla) y agrupando a los héroes en torno a la agencia de contraespionaje pseudogubernamental, Shield, que dirige Furia.

En Los Vengadores, el cómic, Tony Starkaka Ironman, es un millonario con problemas de corazón y afición por la bebida heredero de un imperio tecnológico; Thor es un dios asgardiano que vive desterrado en la Tierra adoptando diferentes personalidades humanas según la época; el Capitán América es un soldado de la II Guerra Mundial, convertido en superhumano mediante un suero de alto secreto, recuperado tras varias décadas en animación suspendida; Hulk es el brutal resultado de una mutación producto de los rayos gamma; Ojo de Halcón, un ex delincuente tan soberbio y altivo como infalible con el arco; la Viuda Negra es una ex espía soviética con habiliades de combate que se cambió de bando al enrollarse con Ojo de Halcón; y Nick Furia es el director de Shield, tanto en tareas directivas como en trabajos de campo.

Las diferencias en The Ultimates se aprecian en lo siguiente: Stark sigue siendo Ironman pero cambia su dolencia cardíaca por un cáncer y su afición por la bebida permanece inalterable, lo que incrementa hasta el extremo su cinismo; deja todo liderazgo a Furia y al Capitán América. Este último aparece cuando más se le necesita en idénticas circunstancias que en Los Vengadores, lo que le hace sentirse permanentemente desubicado; sin embargo, su fervor patriótico permanece inalterado al igual que su disciplina militar. El caso de Thor es más peculiar, ya que, pese a tenerle por un enfermo mental le aceptan en el grupo debido a  que es considerado el superhumano más poderoso del planeta. Bruce Banner es un científico de Shield que, intentando repetir el éxito del Capitán América cincuenta años atrás, experimenta consigo mismo dando lugar a Hulk; resulta tan incontrolable como siempre pero mucho más bestia y destrozón, lo que lleva a intentar desvincularle de la agencia ante la opinión pública. Ojo de Halcón es un disciplinado agente de Shield y padre de familia, letal con cualquier arma en sus manos y con no demasiados escrúpulos. La Viuda Negra vendría a ser más o menos lo mismo y Nick Furia es el que maneja el cotarro pero sin mancharse las manos. EN los distintos números de The Ultimates aparecen otros héroes clásicos de Los Vengadores como Hombre GiganteAvispaBruja Escarlata y Mercurio a los que, quizá, veremos en próximas secuelas cinematográficas.

Ah, la película...

Volviendo al blockbuster que arrasa estos días en todas las pantallas no digo que no tenga sus pegas. Cabría reseñar que algunas escenas de diálogo pueden rozar lo tedioso, que el Loki interpretado por Tom Hiddleston es un poco chinchiribainas (a mí me recuerda al gótico cantante de HIM) y de perfil un tanto bajo frente a la constelación de estrellas que tiene enfrente. Pese a que todos los miembros del elenco cuentan con una porción de protagonismo, uno de los mayores aciertos de la cinta (más fácil lo tenían frente al público los que ya estrenaron película propia), es Ironman el más claramente favorecido por el guión (véase quien chupa el primer plano del cartel). Vale que el cinismo que exhibe en The Ultimates hace al personaje más atractivo pero ver convertido a Tony Stark en House me resultó demasiado cargante. Además, siempre he considerado que a Robert Downey Jr. le ha llegado este papel ya demasiado entrado en años.

Otro inconveniente es el uniforme del Capitán América, demasiado colorido para no resultar cantoso en la gran pantalla. Tampoco el actor que lo interpreta, Chris Evans, termina de transmitir esa autoridad y resolución que los fans del cómic conocemos del vengador de barras y estrellas, aunque tal vez el doblaje tenga algo de culpa. El resto del vestuario funciona bastante bien y, con buen criterio, se ha renunciado a adoptar la estética del cómic original. Como dato curioso hay que resaltar que es la primera desde el primer Hulk digital que para diseñar la cara del bruto verde se han empleado los rasgos faciales del actor que interpreta a su alter ego tranquilo (Mark Ruffalo). También destacaría que Chris Hemsworth no resulta todo lo físicamente imponente que un personaje como Thor requeriría, y su doblaje tampoco encaja con la formidable figura a la que da vida.

Pero cuando la película se adentra en su tercio final, oh, el disfrute es absoluto. La épica de la batalla entre héroes y alienígenas supera todo lo visto en cine de superhéroes hasta la fecha. Tan trepidante y adenalínica como cabría esperar de una traslación del cómic como es debido, con toneladas de destrucción, una amenaza a escala interdimensional y el grupo de héroes más poderosos de La Tierra funcionando cohesionados, como un equipo, a pesar de las diferencias entre sus miembros. Auténtico espíritu de The Avengers con el barniz formal de The Ultimates. Un regalo para quienes hemos crecido leyendo esas páginas y dejándonos llevar por sus ilustraciones.

No es la película de superhéroes perfecta pero si es la más perfecta creada hasta la fecha. Suficientemente digna de lo que un aficionado al cómic desearía ver. No es la saga de Korvac, que es la que a mí me hubiera gustado ver trasladada al celuloide, pero me sirve. Sobradamente.

viernes, 18 de mayo de 2012

Mejor jodido y con trabajo que parado y sano

No hace mucho se hablaba de formas de estimular a los parados para aceptar empleos por muy desfavorables que les resultaran. Quizá se acuerden de un tal José Luis Feito, de la CEOE, diciendo que cuando uno está en paro hay que aceptar cualquier trabajo, aunque sea en Laponia. Y defendiendo la retirada de la prestación en caso de rechazarlo (aunque luego se desdijo).

Traigo esto a colación después de leer este artículo en el que se reseñan, según varios estudios, los serios inconvenientes que entrañan los desplazamientos largos para ir a trabajar. Entre otros se citan dolores musculares, estrés, aumento de la agresividad y patologías más serias vinculadas a distintas afecciones cardíacas. Incluso se afirma que a mayor tiempo de desplazamiento mayores son las posibilidades de ruptura con la pareja. Superar los 23 minutos de trayecto puede ser el comienzo de una espiral negativa susceptible perjudicar seriamente la salud.

[Inciso demagógico: no veo a la Conferencia Episcopal manifestándose contra ésto último; los avispos están a favor de la vida, no de la calidad de vida. Pero el tema de los divorcios ya les podría arrancar algún gesto]

Ya sabe, si está usted parado agárrese los machos y acepte un trabajo al margen del kilometraje que le suponga al día. La maquinaria productiva tiene que seguir funcionando sin importar el reguero de sacrificados. Estará usted machacando su salud, pero mejor jodido y con trabajo que parado y sano, ese parece ser el axioma.

Y a fuerza de repetirlo no faltarán obreretes que lo hagan suyo. Desde el ministerio de educación y las TV's públicas (y privadas) ya se encargan de que los ciudadanos del futuro y del presente se habitúen a no hacerse preguntas molestas. Ignorancia es felicidad, dicen. Un enfermo empleado es un enfermo feliz, sería el corolario.

martes, 15 de mayo de 2012

¿Qué hace falta para que esto explote?

Un país sin soberanía.

Los programas electorales convertidos en papel mojado.

La clase política presa de una corrupción endémica.

Los partidos haciendo y deshaciendo a su antojo durante cuatro años.

Privilegios estratosféricos para los altos cargos.

Impunidad para los corruptos y nula transparencia.

Los bancos empleando el estado del bienestar como rehén.



¿Qué hace falta para que esto explote?

Aumento de tasas universitarias y copago farmacéutico

Subidas en el transporte público de Madrid

Recorte del 7% 3n I+D+i

Recortes en la televisión pública

Despido masivo de profesores interinos

Aumento de ratio de alumnos por aula

Las bibliotecas, víctimas de los recortes

La reforma laboral facilita el despido y reduce los derechos del trabajador

Las medidas que estudia el gobierno para recortar 7000 millones en sanidad

Los recortes ponen en riesgo la vida de los pacientes crónicos

Los afectados por las preferentes están recibiendo multas de 300 euros

Los precios de las guarderías suben hasta un 175%

Hasta 250 euros por un curso de FP y el doble de matrícula en idiomas

Metro de Madrid adelanta la hora de cierre

Sube el IVA y habrá más ajustes

El gobierno quita la paga extra a los funcionarios

El gobierno indulta a un alcalde condenado por corrupción

El PP crea empleo...para los familiares de sus dirigentes




Y en contrapartida:


Indultos:

El gobierno concede el indulto a los condenados por el accidente del Yak-42

El Gobierno indulta a cinco mossos condenados por torturas

El gobierno indulta al ex-banquero Alfredo Sáez



Privilegios:

El gobierno mantiene a la casa real fuera de la ley de transparencia

Los recortes de la casa del rey solo serán para los altos cargos

Los recortes a la casa del rey no afectarán a la familia real

La Iglesia es la única institución que no sufre recortes

Montoro tiene tres pisos en Madrid pero cobra 1800 euros al mes para alojamiento

Fernández Díaz cobra 1800 euros al mes para alojamiento pero vive en la sede de Interior

62 diputados con piso en Madrid reciben dieta de alojamiento


Despilfarro:


El cuadro de Bono y la foto de Marín costarán 107.380 euros

Aumentan las ayudas a los toros

La cleptocracia arruina España

Blanco contrató un retrato de Cascos para Fomento de unos 190.000 euros


Sueldazos:

Alcaldes de toda España se suben el sueldo en plena crisis

El Gobierno baja el sueldo a los expresidentes y "solo" cobrarán 74.580 euros

Ex altos cargos cobran hasta 80.000 euros del Consejo de Estado


Autoritarismo:

El gobierno elimina el consenso para dirigir RTVE

Encadenarse con los brazos será atentado contra la autoridad

La resistencia pasiva y convocar concentraciones en Internet serán delito


Permisividad

Los clubes de fútbol deben 752 millones a Hacienda

Se perdonarán impuestos y multas a los defraudadores

Bankia recibirá respaldo público por entre 7000 y 10000 millones


Escaqueos

El Gobierno no convocará el debate sobre el estado de la nación




Repito: ¿qué hace falta para que esto explote?

Esta entrada es actualizable. De hecho nace para serlo y es necesario que lo sea. Se agradecerán aportaciones porque a uno no le sobra el tiempo libre.