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jueves, 26 de noviembre de 2015

Los terroristas como legítimos representantes del pueblo musulmán

Hay un aspecto relativo a los últimos atentados en Francia que me gustaría comentar. Los sectores más a la izquierda tienden a mitigar la responsabilidad de sus perpetradores diluyéndola en una marea de presuntas razones psicosociales como la marginalidad, la falta de oportunidades, la pobreza o la frustración existencial derivada de vivir en un territorio que les acepta a regañadientes. Viven en Europa pero Europa les niega la integración y de ahí surgirían los problemas.

No digo que esto no ocurra, pero sí que la causalidad es más que discutible. Comparemos solo cuantos yihadistas participaron en los atentados de París con la cantidad de musulmanes, franceses o no, residentes en Francia. No parece que esas condiciones tan dolorosas lleven a una cantidad significativa personas, en relación al total, a inmolarse ni a tirotear viandantes. Dicho de otro modo, si los terroristas no son representativos de la comunidad musulmana francesa ni de la europea ("son cuatro locos"), entonces las supuestas causas de su radicalización gozan de idéntica relevancia.

Desarrollemos la idea. Si cuatro anormales deciden enfundarse cinturones explosivos y reventar a todos los civiles a su paso ¿por qué ellos SON la representación legítima de esa pobreza, falta de oportunidades, retraso económico, marginación social, etc… y no los miles que no terminan de esa manera y que rechazan emprender ese camino? ¿Acaso esas buenas personas, tan musulmanes como el que más, que dedican su día a día a salir adelante como pueden, han pedido que la exteriorización final de su duro transitar por la vida en Europa sea asesinar a sangre fría?

Repito la pregunta. ¿Por qué son los cuatro perturbados que planean y cometen atentados a los que debemos designar como expresión del dolor y humillación de su pueblo, en lugar de los cientos de miles, incluso millones, que siguen con su (dura) vida diaria sin hacer daño a nadie?

Parece que algunas mentes privilegiadas han decidido que son los violentos, los criminales, los que llevan la voz cantante cuando de declarar el sufrimiento de su gente se refiere. El resto no deben pasar de ser unos pusilánimes que no se atreven a plantar cara al malvado Occidente hinchando sus calzoncillos de dinamita. Si hasta intentan llegar hasta el corazón del viejo continente para ponerse nada menos que a vivir y prosperar ahí, ¡sin matar a nadie! ¿Qué clase de musulmán decente y con conciencia de clase haría eso? A este sinsentido llevaría la pendiente resbaladiza de su pensamiento.

Pues en esas estamos. La izquierda más imbécil, ignorante y protoreligiosa, pretendiendo defender al pueblo musulmán lo está sepultando bajo un montón de inmundicia, nada menos que avalando a los terroristas como sus legítimos representantes en esta Europa cruel y despiadada que han construido en su cabeza. Con semejantes defensores para qué necesitan a la ultraderecha, me pregunto.

Por favor, lean como complemento, por supuesto muy superior, este artículo de Letras Libres: Occidente siempre tiene la culpa.

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